Odio a Megan.
Es oficial y algo que todo el mundo sabe, la odio con todas mis fuerzas desde el día en que por su culpa perdí la mandíbula. Antes solo me cai mal porque siempre se estaba metiendo conmigo, pero desde aquel día la odie a muerte.
Y que me quitara mis colecciones de Ultra Rider no mejoro lo que sentía por ella lo más mínimo.
Pero una cosa es que la odiara a muerte y otra cosa es que la mataran.
Así que tuve que correr hacia el Killchine alcanzo mi brazo derecho y empecé a dispararle al cuello rezando para que la Gran Manta guiara mis clavos e impactaran en el blanco.
No sé si la Gran Manta escucho mis suplicas o tan solo fue suerte que volviera a fallarle el mecanismo del cuello pero al girar la cabeza bruscamente fallo el disparo por muy poquito, lo suficiente como para que le rozara y la tirara al suelo sin dañarla.
Lo único que sé y que importa es que pude lograr llegar hasta él antes de que pudiera realizar el segundo disparo y golpear su único brazo con mis barras para desviar el siguiente disparo.
- ¿Me abandonas por una tía buena?- le pregunte incrédulo soltándole una lluvia de golpes en las partes donde había perdido el blindaje.- Estoy acostumbrado a que eso me lo hagan mis amigos, pero que lo haga un monstruo contra el que estoy combatiendo eso ya es pasarse.
No creáis que porque le faltara un brazo y no pudiera controlar su cabeza ya se le podía declarar oficialmente derrotado. Seguía demostrando unos reflejos, fuerza y agilidad muy superiores a las mías ya que paraba casi los dos tercios de los golpes que le lanzaba y logro precipitar el final cuando pudo detener ambas barras con un par de sus pinchos semi-amputados tras lo cual con un brusco giro partió en dos ambas barras.
Rompiendo de esa forma mi defensa, me sujeto del casco con la mano guiándolo directamente hacia su rodilla. El tremendo golpe me derribo dejándome medio k.o.
- Esta me la pagas, chatarra oxidada.- oí que gritaba Megan acompañado del sonido de disparos.
Gire la cabeza lo suficiente como para ver que se había puesto de pie y que ahora una parte de su melena era más pequeña que la otra.
Los impactos de bala no le hicieron nada y todos rebotaron inofensivamente salvo uno que le dio en el cuello haciendo que se detuvieran sus bruscos movimientos de cabeza.
- ¡¿Quieres dejar de fastidiarme la existencia?!- grite enfadando en su dirección.- Que cabreo se va a pillar Ridli cuando se entere.- comente cuando al tratar de incorporarme vi las barras rotas.- Las acababa de estrenar.- le informe saltando hacia delante, rodé por el suelo para recoger dos pedazos de los pinchos que le habían volado las fuerzas especiales y se los incruste en el estomago.
Una táctica excelente que se llevo como premio una patada en el estomago que me mando volando por los aires y un par de disparos que esquive usando toda mi suerte y habilidad provocando que el Killchine volviera a apuntar a Megan.
Salte en plancha interponiéndome entre la bola de energía verde y Megan. El impacto me acertó en todo el pecho haciéndome desear no haber perdido mi peto acorazado a manos de Sqlar, pensé en eso y que si me hubiera acertado de nuevo en el estomago no sé si el blindaje hubiera aguantado y ni si quiero oír la respuesta de labios de Victor.
Además el impacto me hizo girar en el aire y acabe estrellándome de nuevo contra la furgoneta cayendo al suelo como un muñeco de trapo muerto.
Estaba más allá del limite de mis fuerzas y aún así me levante.
- Eso ha entrado directamente en el cuarto lugar de mi top ten de malas ideas. Y que conste que el tercer lugar lo ocupa ponerme este traje y luchar contra monstruos.
- Es imposible. Tendrías que estar muerto. Es imposible que puedas permanecer en pie.- declaro tajantemente el Killchine. Aquello iba en contra de toda su lógica y le estaba empezando a afectar.
- Eso es porque creo que el otro día me pase con el almidón.- con una triste sonrisa levante los trozos de pinchos del Killchine que no había soltado en ningún momento. Los brazos me temblaban como si pesaran una tonelada.
- Muerte, pedazo de trozo barro evolucionado.- grito disparando.
Cerré los ojos.
Estaba en paz.
La bola de energía impacto en la punta de las barras. Levante los brazos al cielo. Gire en redondo notando más que viendo como la energía pasaba del color verde al azul eléctrico de mi traje. Al acabar la vuelta, baje los brazos y le devolví la bola convertida en un rayo azulado.
- Aguijón Justiciero.- grite.
El impacto hizo explotar en pedazos al Killchine.
- Mantatransportación.- grite ya casi sin fuerzas dejándome caer al suelo y rodando bajo la furgoneta esperando que nadie me hubiera visto gracias a la explosión.
Es oficial y algo que todo el mundo sabe, la odio con todas mis fuerzas desde el día en que por su culpa perdí la mandíbula. Antes solo me cai mal porque siempre se estaba metiendo conmigo, pero desde aquel día la odie a muerte.
Y que me quitara mis colecciones de Ultra Rider no mejoro lo que sentía por ella lo más mínimo.
Pero una cosa es que la odiara a muerte y otra cosa es que la mataran.
Así que tuve que correr hacia el Killchine alcanzo mi brazo derecho y empecé a dispararle al cuello rezando para que la Gran Manta guiara mis clavos e impactaran en el blanco.
No sé si la Gran Manta escucho mis suplicas o tan solo fue suerte que volviera a fallarle el mecanismo del cuello pero al girar la cabeza bruscamente fallo el disparo por muy poquito, lo suficiente como para que le rozara y la tirara al suelo sin dañarla.
Lo único que sé y que importa es que pude lograr llegar hasta él antes de que pudiera realizar el segundo disparo y golpear su único brazo con mis barras para desviar el siguiente disparo.
- ¿Me abandonas por una tía buena?- le pregunte incrédulo soltándole una lluvia de golpes en las partes donde había perdido el blindaje.- Estoy acostumbrado a que eso me lo hagan mis amigos, pero que lo haga un monstruo contra el que estoy combatiendo eso ya es pasarse.
No creáis que porque le faltara un brazo y no pudiera controlar su cabeza ya se le podía declarar oficialmente derrotado. Seguía demostrando unos reflejos, fuerza y agilidad muy superiores a las mías ya que paraba casi los dos tercios de los golpes que le lanzaba y logro precipitar el final cuando pudo detener ambas barras con un par de sus pinchos semi-amputados tras lo cual con un brusco giro partió en dos ambas barras.
Rompiendo de esa forma mi defensa, me sujeto del casco con la mano guiándolo directamente hacia su rodilla. El tremendo golpe me derribo dejándome medio k.o.
- Esta me la pagas, chatarra oxidada.- oí que gritaba Megan acompañado del sonido de disparos.
Gire la cabeza lo suficiente como para ver que se había puesto de pie y que ahora una parte de su melena era más pequeña que la otra.
Los impactos de bala no le hicieron nada y todos rebotaron inofensivamente salvo uno que le dio en el cuello haciendo que se detuvieran sus bruscos movimientos de cabeza.
- ¡¿Quieres dejar de fastidiarme la existencia?!- grite enfadando en su dirección.- Que cabreo se va a pillar Ridli cuando se entere.- comente cuando al tratar de incorporarme vi las barras rotas.- Las acababa de estrenar.- le informe saltando hacia delante, rodé por el suelo para recoger dos pedazos de los pinchos que le habían volado las fuerzas especiales y se los incruste en el estomago.
Una táctica excelente que se llevo como premio una patada en el estomago que me mando volando por los aires y un par de disparos que esquive usando toda mi suerte y habilidad provocando que el Killchine volviera a apuntar a Megan.
Salte en plancha interponiéndome entre la bola de energía verde y Megan. El impacto me acertó en todo el pecho haciéndome desear no haber perdido mi peto acorazado a manos de Sqlar, pensé en eso y que si me hubiera acertado de nuevo en el estomago no sé si el blindaje hubiera aguantado y ni si quiero oír la respuesta de labios de Victor.
Además el impacto me hizo girar en el aire y acabe estrellándome de nuevo contra la furgoneta cayendo al suelo como un muñeco de trapo muerto.
Estaba más allá del limite de mis fuerzas y aún así me levante.
- Eso ha entrado directamente en el cuarto lugar de mi top ten de malas ideas. Y que conste que el tercer lugar lo ocupa ponerme este traje y luchar contra monstruos.
- Es imposible. Tendrías que estar muerto. Es imposible que puedas permanecer en pie.- declaro tajantemente el Killchine. Aquello iba en contra de toda su lógica y le estaba empezando a afectar.
- Eso es porque creo que el otro día me pase con el almidón.- con una triste sonrisa levante los trozos de pinchos del Killchine que no había soltado en ningún momento. Los brazos me temblaban como si pesaran una tonelada.
- Muerte, pedazo de trozo barro evolucionado.- grito disparando.
Cerré los ojos.
Estaba en paz.
La bola de energía impacto en la punta de las barras. Levante los brazos al cielo. Gire en redondo notando más que viendo como la energía pasaba del color verde al azul eléctrico de mi traje. Al acabar la vuelta, baje los brazos y le devolví la bola convertida en un rayo azulado.
- Aguijón Justiciero.- grite.
El impacto hizo explotar en pedazos al Killchine.
- Mantatransportación.- grite ya casi sin fuerzas dejándome caer al suelo y rodando bajo la furgoneta esperando que nadie me hubiera visto gracias a la explosión.
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