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catastrophe23
17 November 2009 @ 11:47 pm
Odio a Megan.
Es oficial y algo que todo el mundo sabe, la odio con todas mis fuerzas desde el día en que por su culpa perdí la mandíbula. Antes solo me cai mal porque siempre se estaba metiendo conmigo, pero desde aquel día la odie a muerte.
Y que me quitara mis colecciones de Ultra Rider no mejoro lo que sentía por ella lo más mínimo.
Pero una cosa es que la odiara a muerte y otra cosa es que la mataran.
Así que tuve que correr hacia el Killchine alcanzo mi brazo derecho y empecé a dispararle al cuello rezando para que la Gran Manta guiara mis clavos e impactaran en el blanco.
No sé si la Gran Manta escucho mis suplicas o tan solo fue suerte que volviera a fallarle el mecanismo del cuello pero al girar la cabeza bruscamente fallo el disparo por muy poquito, lo suficiente como para que le rozara y la tirara al suelo sin dañarla.
Lo único que sé y que importa es que pude lograr llegar hasta él antes de que pudiera realizar el segundo disparo y golpear su único brazo con mis barras para desviar el siguiente disparo.
- ¿Me abandonas por una tía buena?- le pregunte incrédulo soltándole una lluvia de golpes en las partes donde había perdido el blindaje.- Estoy acostumbrado a que eso me lo hagan mis amigos, pero que lo haga un monstruo contra el que estoy combatiendo eso ya es pasarse.
No creáis que porque le faltara un brazo y no pudiera controlar su cabeza ya se le podía declarar oficialmente derrotado. Seguía demostrando unos reflejos, fuerza y agilidad muy superiores a las mías ya que paraba casi los dos tercios de los golpes que le lanzaba y logro precipitar el final cuando pudo detener ambas barras con un par de sus pinchos semi-amputados tras lo cual con un brusco giro partió en dos ambas barras.
Rompiendo de esa forma mi defensa, me sujeto del casco con la mano guiándolo directamente hacia su rodilla. El tremendo golpe me derribo dejándome medio k.o.
- Esta me la pagas, chatarra oxidada.- oí que gritaba Megan acompañado del sonido de disparos.
Gire la cabeza lo suficiente como para ver que se había puesto de pie y que ahora una parte de su melena era más pequeña que la otra.
Los impactos de bala no le hicieron nada y todos rebotaron inofensivamente salvo uno que le dio en el cuello haciendo que se detuvieran sus bruscos movimientos de cabeza.
- ¡¿Quieres dejar de fastidiarme la existencia?!- grite enfadando en su dirección.- Que cabreo se va a pillar Ridli cuando se entere.- comente cuando al tratar de incorporarme vi las barras rotas.- Las acababa de estrenar.- le informe saltando hacia delante, rodé por el suelo para recoger dos pedazos de los pinchos que le habían volado las fuerzas especiales y se los incruste en el estomago.
Una táctica excelente que se llevo como premio una patada en el estomago que me mando volando por los aires y un par de disparos que esquive usando toda mi suerte y habilidad provocando que el Killchine volviera a apuntar a Megan.
Salte en plancha interponiéndome entre la bola de energía verde y Megan. El impacto me acertó en todo el pecho haciéndome desear no haber perdido mi peto acorazado a manos de Sqlar, pensé en eso y que si me hubiera acertado de nuevo en el estomago no sé si el blindaje hubiera aguantado y ni si quiero oír la respuesta de labios de Victor.
Además el impacto me hizo girar en el aire y acabe estrellándome de nuevo contra la furgoneta cayendo al suelo como un muñeco de trapo muerto.
Estaba más allá del limite de mis fuerzas y aún así me levante.
- Eso ha entrado directamente en el cuarto lugar de mi top ten de malas ideas. Y que conste que el tercer lugar lo ocupa ponerme este traje y luchar contra monstruos.
- Es imposible. Tendrías que estar muerto. Es imposible que puedas permanecer en pie.- declaro tajantemente el Killchine. Aquello iba en contra de toda su lógica y le estaba empezando a afectar.
- Eso es porque creo que el otro día me pase con el almidón.- con una triste sonrisa levante los trozos de pinchos del Killchine que no había soltado en ningún momento. Los brazos me temblaban como si pesaran una tonelada.
- Muerte, pedazo de trozo barro evolucionado.- grito disparando.
Cerré los ojos.
Estaba en paz.
La bola de energía impacto en la punta de las barras. Levante los brazos al cielo. Gire en redondo notando más que viendo como la energía pasaba del color verde al azul eléctrico de mi traje. Al acabar la vuelta, baje los brazos y le devolví la bola convertida en un rayo azulado.
- Aguijón Justiciero.- grite.
El impacto hizo explotar en pedazos al Killchine.
- Mantatransportación.- grite ya casi sin fuerzas dejándome caer al suelo y rodando bajo la furgoneta esperando que nadie me hubiera visto gracias a la explosión.
 
 
catastrophe23
12 November 2009 @ 10:47 pm
Recuerdo más el golpe que sentí en la espalda al impactar contra el lateral de una furgoneta que había allí aparcada que la sensación de salir volando debido a la onda expansiva.
Debido a la explosión se levanto una pequeña polvareda de la cual no fui afectado debido al casco. Me levante como pude con la vista fija en el cráter que había donde hasta hacia apenas unos segundos se encontraba el Killchine.
- Quedas detenido.- dijo una voz entre toses a mi vera.
- Sabía que tenia que haberte quitado la llave de las esposas pero no tenia tiempo para pararme a registrarte.- comente con la vista fija en la escena de la batalla.- No me interpretes mal, aunque hubiera tenido tiempo uno es un caballero y no hace esas cosas.
A fin de cuentas no necesitaba volverme para saber que era Megan apuntándome con la típica arma de repuesto que suelen llevar muchos policías en el tobillo. Entre otras cosas porque se la había notado cuando la había derribado.
- Ni se te ocurra moverte o intentar nada.- había aprendido la lección de antes y estaba a una distancia prudencial.
- Dejando a un lado que eres una persona bastante rencorosa, cualidad que no debería tener un buen policía, tengo que decirte que aún tengo trabajo por hacer.
- Lo único que vas a hacer es ir a la cárcel, maldito hijo de...- alce un dedo en su dirección.
- Un buen policía tampoco dice palabrotas. Y sí me disculpas, tengo que un trabajo que terminar.
- Esa cosa ha volado por lo aires.- tuvo la delicadeza de informarme de lo obvio.
- Esa “cosa” es un Killchine. Un robot súper adelantado construido por el imperio sethkerot con la única misión de conquistar planetas para el triunfo y gloria de su oscuro emperador. En otras palabras más simples para que hasta alguien como tú pueda entenderlo, esa “cosa” es el equivalente a un terminator cargado de esteroides programados con la única función de exterminar humanos. Un tanto lineales y pero muy efectivos.
A medida que hablaba el Killchine empezó a hacer su reaparición saliendo por el escaparate de la tienda que había atravesado cuando la explosión lo arrojo violentamente con ella. Le faltaba el brazo izquierdo y parte del blindaje de la parte izquierda del torso y la cabeza, esto ultimo le provocaba que la moviera bruscamente de la izquierda al centro, como si se hubiera estropeado el mecanismo que le permitía centrar la cabeza.
- Tremendamente efectivos. La única manera de acabar con ellos es lograr provocarles el daño suficiente como para que se active su dispositivo de autodestrucción y se incineren para que no se pueda recuperar su tecnología y ser utilizada en contra de sus creadores.
El Killchine pudo por fin centrarse lo suficiente como apuntarnos con su brazo derecho y disparar. Salte hacía Megan para derribarla de un empujón y quitarla de la trayectoria al tiempo que ella disparaba su arma contra mí. La bala rozo el casco pero sentí como si me hubieran sacudido un golpe con un martillo.
Rodee por el suelo alejándome de ella y procurando orientarme ya que el disparo me dejo algo atontado. Pude oír la voz del Killchine, pero mi cerebro tardo un par de segundos en comprender lo que me estaba gritando.
- ¡¿Cómo te has atrevido a dañar una propiedad del Imperio Sethkerot, asqueroso montón de barro evolucionado?! Me asegurare de llevarle tu cabeza al Emperador.
- Actualízate. Tu querido emperador murió a manos de los M-soldiers hace ya casi quince años.
- El emperador no puede morir y mucho menos a manos de la escoria.- era obvio que estaba programado para seguir con su misión pasara lo que pasara.
Alzo su brazo apuntándome mientras me preparaba para saltar y esquivar el disparo. Entonces, con lo que parecía una sonrisa cruel deformada por sus daños faciales el Killchine cambio de objetivo y apunto a Megan que se estaba levantando.
 
 
catastrophe23
10 November 2009 @ 10:14 pm
Lo primero fue acabar con los terrores nocturnos que quedaban esperando que de esa manera los pocos policías que quedaban pudieran reorganizarse y contraatacar pero los escasos policías que habían logrado sobrevivir más o menos intactos estaban más preocupados en sacar de en medio a sus compañeros heridos.
Tendría que encontrar la forma de darles tiempo para que pudieran conseguirlo y la encontré tropezándome con ella.
- Eh, Killchine de pacotilla, aún tenemos un asunto pendiente.- le recordé tras recoger unos de los rifles especiales del suelo y apuntándole con él.
Y quiera o no, tengo que reconocer que teniendo aquella pedazo de arma en mis manos me sentía mucho más machote.
El Killchine se detuvo en seco cuando iba a rematar a dos policías y se volvió hacia mí.
- Nunca me dejara de asombrarme la estupidez humana.
- A mí tampoco, pero ese ya no será tú problema.- comente asegurándome de tenerle en la mirilla del arma antes de apretar el gatillo.
Y nada.
Ni rayos eléctricos, ni el Killchine desintegrándose en una explosión ni nada de nada por mucho que apretare el gatillo.
- Manta sangrada, ¿no fastidies que he ido a coger una de las que estaban rotas?- no pude evitar preguntar como esperando que mi mala suerte respondiera.
- Las armas están diseñadas para que solo puedan ser utilizadas por los miembros del cuerpo especial de policía.- me advirtió el policía mientras salía corriendo llevando a su compañero herido con él.
- Bueno, al menos no he cogido una rota.- suspire mientras me agachaba para esquivar el puño del Killchine y le golpeaba en el estomago con la culata del rifle.- Hora del plan C.- tuve la delicadeza de informarle en voz alta golpeándole con el rifle en la cabeza.
Puede que no disparara pero seguía funcionando como arma, usándola tanto para atacar como para defenderme deteniendo sus ataques.
- Eres un Killchine, ¿qué haces trabajando para los Nightmares?- le interrogue golpeándole repetidamente en plena cara con la culata del rifle, como si los golpes fueran a reblandécele los sesos los suficiente como para que me contestara.
Cosa que parece que funciono.
- Deberías saberlo. Una nueva guerra esta por venir y como en toda guerra siempre hay quien se beneficia de ella.
- Así que ahora sois mercenarios.- el desprecio en mi voz era más que evidente.
- Matar humanos es mi única meta en la vida. Me da igual quien de la ordenes.
- No os lo permitiré.- no fue ni una promesa ni ningún tipo de juramente, si no una sencilla afirmación.
- Para tu información, patético humano, los muertos pueden hacer muy poca cosa. Así que muere y deja que siga con mi diversión.- grito furioso golpeando el arma con uno de los pocos pinchos que le quedaban partiéndola en dos limpiamente.
Aproveche el impulso del golpe para saltar hacia atrás y poner la máxima distancia posible entre ambos solo para quedar al alcance de sus cañones.
- ¿Alguna otra chorrada antes de morir?- su sonrisa de acero era despreciable pero era mejor mirar eso que ver los cañones de su brazo derecho apuntándome.
- Solo una. Gracias.- comente al tiempo que golpeaba la culata rota del arma contra el suelo.- Llevaba un buen rato intentando romper el arma.
Lo que parecía un pequeño cilindro azul fosforescente eléctrico cayo del arma rota. Lo recogí y se lo lance. El Killchine disparo acertándole de lleno y provocando una violenta explosión cuya onda expansiva me levanto del suelo y me mando volando por los aires.
 
 
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05 November 2009 @ 11:36 pm
Lo primero que se me paso por la cabeza, sin contar con que el universo parece odiar mi simple existencia fue el preguntarles si no tenían nada mejor que hacer que interrumpir en medio de una pelea donde uno de los participantes era un monstruo capaz de volatilizarlos con la ayuda de sus cañones.
Por no decir que detener a la única cosa que evitaba que el monstruo les hiciera eso no era una gran idea, a no ser que quisieran conseguir algún tipo de condecoración póstuma.
Mientras todo eso pasaba por mi cabeza y no por mi boca, fue principalmente que me fueran a descubrir pese a mi modificador de voz.
Eso y que al girar la cabeza para ver que estaba haciendo el Killchine pude ver como era rodeado eficazmente por un montón de agentes de policía espacialmente equipados para enfrentarse contra la amenaza de los Killchine.
Tras rodearle abrieron fuego con sus armas Electrodisruptoras y sus potentes Rompedoras (las cuales eran básicamente unas ametralladoras de mano construidas para atravesar los espesos blindajes de los Killchines) Resulto de los más eficazmente letal ya que en menos de un minuto le volaron por los aires casi todos los pinchos que tenia en el cuerpo.
En cuestión de minutos el blindaje del Killchine pasaría a la historia y él se convertiría en una bonita explosión, al mismo tiempo que yo me dispondría a pasar un tiempo en chirrona, eso si tenia suerte y mi padre no me mataba antes cuando descubriera mi identidad secreta.
Dado que ninguna de ambas opciones eran apetecibles tendría que encontrar la forma de escapar.
- No te muevas.- me advirtió mi padre mientras Megan guardaba su arma y sacaba las esposas.
- Esta vez no.- susurre.- Ojo con la cabeza al caer.- les advertí rodando del coche y cayendo a sus pies.
Entrelace mis piernas con las de mi padre y mis brazos en las piernas de Megan antes de invertir el giro provocando que cayeran hacia delante y que soltaran las armas y las esposas.
Ponerme en pie, quitarles el arma y esposarles fue un visto y no visto.
- Lo siento de verdad. Pero es que no creo que sea una buena idea lo de meterme en la cárcel.
- Ya verás lo que te voy a meter yo cuando me libere.- gruño Megan.
- Las lenguas sucias echan a perder la belleza de mujer.- del capitulo treinta y tres de Ultra Rider Manta.
- Lo que voy a echar a perder es una bota y hasta puede que las dos.
Unos gritos que no tenían nada que ver con los del Killchine interrumpieron la discusión, al menos por mi parte.
Y es que el brillante plan de ataque ejecutado a la perfección se había encontrado con un ligero contratiempo en la forma de tres terrores nocturnos que sin dudar se habían abalanzado sobre los policías para acabar con ellos y romper la formación .
Varios de sus compañeros dejaron apuntar al Killchine y dispararon contra sus compañeros tratando de salvarles, pero aquellas armas que casi habían logrado acabar con el monstruo eran inútiles contra ellos.
Excepto para darle al Killchine de disparar contra ellos ahora que el fuego había bajado su intensidad.
- Me encantaría seguir charlando amigablemente pero tengo un Killchine que destruir.- me disculpe precipitándome hacia la masacre olvidando una vez más cualquier instinto de auto-conservación.
 
 
catastrophe23
03 November 2009 @ 10:46 pm
Se de sobra que debería estar preguntándome que diablos hacia un Killchine acompañado de Terrores Nocturnos, la infantería ligera de los Nightmares. Pero la verdad es que en aquel instante mi orden de prioridades estaba encabezado por “¿y ahora que hago?” junto con un urgente “¿cómo voy a salir de esta con vida?”
Era obvio que en cuanto saliera de mi refugio seria como un blanco de feria para aquel sus cañones y aunque no saliera , ya se encargarían los Terrores Nocturnos de sacarme de allí por la fuerza...
Eso es.
Los Terrores Nocturnos.
Salí del coche directamente hacia ellos impulsado por la locura de mi plan esperando que tuviera el mismo desprecio por su subordinados como solían tener los de su clase.
No tardo ni medio segundo en empezar a disparar contra mí mientras corría hacía él cubriéndome con los Terrores Nocturnos que desaparecían con cada impacto que recibían.
- Gracias por la ayuda.- grite cuando llegue hasta él propinándole un puñetazo en el pecho con todas mis fuerzas.- Por la manta madre...- gemí dando un salto hacía atrás.
“Pero seré gili... ¿A quien se le ocurre golpear con todas sus fuerzas a un ser de metal”- me reprimí sacudiendo la mano sintiendo con ligero terror como me dolía la mano al hacerlo. Solo faltaba que me hubiera roto la muñeca con el primer golpe.
Durante aquel breve recuento de daños, dos Terrores Nocturnos me agarraron uno por cada brazo facilitándole el trabajo a su jefe.
- Demasiado fácil.- grito riéndose saltando hacía mi dispuesto a traspasarme con sus pinchos.
Le hice la zancadilla al terror nocturno de mi derecha e impulse todo mi cuerpo hacia ese lado procurando que cayéramos los tres pero aquello no detuvo al Killchine que continuo se embestida y acabo con el terror nocturno de mi izquierda faltando muy poco para que hiciera lo mismo con mi brazo.
Una vez liberado desenfunde la barra, que es lo que debería haber hecho en primer lugar y golpee al otro terror nocturno en la cabeza velozmente para liberarme. Al deshacerse el terror nocturno y quedar libre de nuevo salte sobre el killchine antes de que se diera la vuelta y así poder atizarle en la cabeza.
Fue como golpear una campana de hierro macizo.
Mucho ruido pero sin provocar daño físico alguno.
- ¿Querías algo?- pregunto girándose.
- Que te largues de mi ciudad de forma pacifica.
- Prefiero acabar contigo de forma violenta.- replico empezando a disparar contra mí para darle mayor énfasis.
Me tire al suelo y rodé disparando a mi vez contra sus cañones con la esperanza de lograr acertar en sus cañones de energía y que explotaran. Objetivo que no logre por muy diversas razones desde el mal equilibrado de mis lanzadores, lo pequeño que era mi objetivo, el viento en mi contra así como mi mala puntería.
Me lance de nuevo contra él golpeando con ambas barras pero ni se molesto en tratar de defenderse.
- Patético. Te enseñare como se hace.
Me agarro por el hombro derecho, puso la boca de sus cañones en mi estomago y disparo haciéndome volar por los aires. Aterrice de espaldas sobre uno de los coches que había allí aparcados con todo el estomago cubierto de una enorme mancha negra.
Me sentía como si un dos rayos hubieran impactado directamente en mi estomago. Casi no podía moverme por culpa del dolor y creo que salía humo de la zona del impacto. Estaba seguro de que no ser por el gel de impacto que había usado Victor a la hora de mejorar mi coraza ahora mismo estaría frito.
- Por la gran manta...- me lamente tratando de incorporarme inútilmente.
- Alto, policía. Estas detenido.- me informo una voz femenina que me era horriblemente familiar.
Me esforcé por abrir los ojos y pude ver a mi padre y a Megan bocabajo y apuntándome con sus armas.
- Definitivamente el universo me odia.
 
 
catastrophe23
29 October 2009 @ 10:42 pm
Menos mal que ya había usado ese truco con anterioridad. La verdad es que era especialmente útil cuando Sheyla estaba realmente cabreada (y me refiero a cabrada de verdad no enfadada como solía estar casi siempre) o cuando la pila de cadáveres cerca del cubiculo de Kaitlyn amenazaba con desbordarse o sencillamente salía algún libro o videojuego interesante y no podía esperar a terminar el turno por temor a quedarme sin él, lo cual me había ocurrido hasta que empecé a usar aquel pequeño truco.
Decir que aquella pequeña trampa me había salvado la vida en innumerables ocasiones no sería decir ninguna tontería.
Conecte la emisora del casco y el modulador de voz del casco pero al ser tan temprano no había nadie a la escucha así que o bien estaban en el trabajo o en la universidad o instituto o bien seguían durmiendo.
El lugar del ataque estaba a apenas dos paradas de distancia pero en aquella ocasión tardaría menos yendo a patas dado que las estaciones hacían una curva para abarcar mejor la ciudad.
Así que prácticamente no habían llegado más que un par de coches patrulla cuando finalmente llegué al lugar aunque había llegado prácticamente sin aliento y con los pulmones ardiendo y con la típica punzada de dolor que te da cuando corres demasiado y no estas acostumbrado.
“Tenía que haber tomado el metro. No se puede llegar a una pelea como si acabaras de salir de una. Esto sería mucho más fácil si tuviera una moto como en la serie o si pudiera volarrrrrrrrrrrggggg”
Aquel pensamiento fue interrumpido cuando empecé a volar de verdad.
El suelo había estallado bajo mis pies provocando que saliera despedido como si me hubieran dado una patada gigante en el trasero. Perdí toda perspectiva de mi situación en el espacio incapaz de identificar donde esta el suelo por mucho que me dirigiera a estrellarme contra él.
De alguna forma instintiva me hice un ovillo como solían hacer los actores especialistas en las series y rodé por el suelo al aterrizar. Desenrollarme y saltar detrás de un coche en busca de protección fue todo uno.
Me incorpore lo suficiente para poder echar un vistazo y tratar de averiguar tanto el origen del ataque como el que me había atacado. Lo primero no pude averiguarlo y lo segundo casi me vuela la cabeza de no haberme dejado caer de espaldas viendo pasar por encima de mí una enorme bola de energía roja que se estrello contra una farola destrozándola por completo.
- ¿Así que tú eres la molesta pulga que tengo que eliminar? Va a ser un trabajo muy fácil.- oí como decía una voz con el típico tono de “dinero fácil y además de forma divertida”
- Eso no te lo crees ni tú.- le grite poniéndome en pie y apuntándole con el lanzador de la mano derecha de forma que pude verle por primera vez, lo cual provoco que volviera a ponerme a cubierto detrás del coche al grito de...- ¡Mantas sagradas!
Mi oponente tenia un cierto parecido con maldito tanque bípedo amante de los pirsin, y cuando digo tanque esta vez lo digo literalmente. Era grande, metálico, con cuatro cañones en la espalda apuntando al cielo y dos más en los brazos y con pinchos casi por todas partes tanto como para asustar como para matar con ellos.
Pero esa no era la razón por la que me había puesto a cubierto de nuevo.
La razón es que aquel ser muy aterrador que fuera no era un Nightmare, aquel ser era un Killchine, los enemigos de los Ecowarrios.
Por lo tanto la pregunta era “¿servirían mis “poderes” para derrotarlo?
- Bueno, si no quieres salir a jugar tendre que enviar a mis nuevos amigos a buscarte.- se rió con aire juguetón.- ¡Terrores Nocturnos, a por él!
- Vale, ya esta liada.- más que un gruñido fue un lloriqueo por mi parte.
 
 
catastrophe23
27 October 2009 @ 12:12 am
Después de aquello no había mucho más que contar, el resto del paseo fue igual que cualquier otro sábado. Salvo que Victor tuvo el detalle de tráeme unas nuevas barras reforzadas y más resistentes para mi traje.
Así que mi plan para el sábado por la noche fue pasarme media noche poniendo las nuevas barras y hacerles unos pequeños ajustes así como darles un par de capas de azul forescente, chatear con mis amigos y jugar al WoW cenando una pizza calentada en el horno.
Curiosamente aquello se parecía a cualquier otro plan de mis sábados por la noche. Tal vez tendría que hacer como el resto de la gente e ir a discotecas a ligar, podía incluso llegar a emplear una de las estrategias casi infalibles que usaba Charles para ligar permanecer ebrio el mayor tiempo posible hasta encontrar a una chica que tenga el mismo grado de alcohol en sangre que tú.
Claro que empezar a beber a mis años pues era tirar por la borda un hígado sano en muy buena condiciones.
“Olvídate de ligar, en estos momentos no quiero los típicos líos que ocurren porque los Nightmares decidan atacar justo cuando había quedado en una cita.”
Odiaba admitirlo pero era prácticamente perfecto para ser un superhéroe. Sin vida social, sin prácticamente amigos a los que poner en peligro, sin una novia a la que dejar plantada cada dos por tres... Las cosas que me hacían de mi vida normal a veces tan vacía era algo bueno a la hora de ponerse el traje. Que ironías de la vida.
En cuanto al domingo pues me pase prácticamente todo el día con el traje puesto y con el oído atento a la radio de la policía esperando que se repitiera un nuevo ataque tal y como había ocurrido la semana pasada.
Así que me pase medio día charlando tranquilamente con Stormy y con Victor entre otros esperando en cualquier momento tener que saltar a la calle en dirección al metro. El otro medio día me lo pase viendo un par de películas y comprobando los episodios de Ultra Riders que me había bajado.
El lunes fui al trabajo sin que nada hubiera cambiando. Bronca de Sheyla, nueva humillación a manos de Kaitlyn, montañas de papeleo y al final vuelta a casa del curro pasándome por el supermercado a hacer unas compras.
El martes más de lo mismo. Un nuevo intento de asesinato por parte de Kaitlyn sin que nadie me ayudase y eso que pedí auxilio, nueva bronca de Sheyla por molestar a los compañeros cuando pedía auxilio, más papeleo y al final vuelta a casa del curro.
El miércoles fue cuando se complico la cosa a base de bien.
Cuando iban a dar las once recibí un mensaje de Victor vía pelota de papel en pleno coco.
- Calla y léelo inmediatamente.- me ordeno justo antes de que le devolviera la pelota con todas mis ganas.
Alise la bola de papel y pude leer el mensaje que había escrito en ella.
“Ataque de Nightmare. Tienes que ir inmediatamente.”
Me quede un par de segundos contemplando aquella nota mientras mi cerebro trataba de comprender que clase de ser podía atacar un miércoles por la mañana. En horario laboral. ¿Acaso no saben que la gente tiene que trabajar?
Mira, a lo mejor ese ha sido el motivo.
Tendría que usar uno de mis ases bajo la manga.
Cogí un sobre de uno de los cajones de mi mesa y me fui al despacho de Sheyla. La puerta se encontraba abierta y pude verla trabajando en su ordenador. Di unos golpes a la puerta para llamar su atención.
- Sheyla, tengo que llevar unos informes urgentes al centro para que me los firmen.- comente moviendo el sobre para llamar su atención sobre él.- Espero volver antes de comer.
- Sí, sí... Vente.- me echo de allí como si fuera una mosca pesada.
No espere más, salí velozmente del edificio recogiendo antes la bolsa del despacho con mi traje de Mantaman y tirando aquel sobre lleno de papeles viejos e informes que Sheyla me había hecho repetir en el primer contenedor de papeles que vi.
 
 
catastrophe23
22 October 2009 @ 10:17 pm
- Entonces, ¿qué opinas?- quiso sabe Victor hablando en voz baja.- ¿Crees que los Nightmares y los Necrotikes estén trabajando juntos?
- Lo dudo mucho.- respondí sin dudar mientras echaba un vistazo a una de las novedades que habían salido este mes para ver si merecía o no la pena comprarla.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro? Estaban en el mismo lugar de los hechos.
- Estaban cerca de donde apareció el Nightmare pero a distinta hora. Si eran los refuerzos no es que fueran el séptimo de caballería. Además, la metodología que siguen es incompatible.- comente encogiéndose de hombros.
- Ambos son dos grupos de monstruos que quieren destruir a los humanos.- me hizo ver como si fuera algo obvio.
- Pero los Necrotikes necesitan a los humanos vivos para poder aumentar su numero y de momento los Nightmare se limitan a matar humanos. No sabemos que motivos tienen o cual es su líder ni nada. No sabemos nada sobre ellos. Lo único que sabemos es que se están dedicando a matar y aterrorizar gente sin ningún tipo de pauta.
- Y por otro lado esta el “héroe” que los combate.
- Exacto. Un “héroe” que se viste como un personaje de televisión.
- Que no tiene ni idea de donde salen sus poderes.
- Que además no salen cuando los necesita ni puede controlarlos.
- Y que es superhéroe más cutre y pringao de todos los tiempos tanto como héroe como en su vida normal.- añadió con su tono burlón en plan broma.
- Encima eso.- más que como broma yo me lo tome un hecho real.
- ¿Quieres dejarlo de una maldita vez? Me estás empezando a hartar con ese aire derrotista. Es más se acabo, te pienso dar una colleja cada vez que lo vuelvas a usar.
- Si has sido tú quien ha empezado diciendo lo cutre y pringao que soy...- fue fiel a su palabra y me soltó un collejón de campeonato.- ¡Ah, la madre que...
- Te lo advertí.
- Si tuviera mi casco...- le lance una mirada llena de odio y rencor.
- Pero no lo tienes, así que mucho ojo con lo que dices.
- Eres un... ¡ostras, han traído monstruos de Gamera.- me olvide de todo aquello y me fui derecho a la vitrina donde las tenían.- Y están a solo tres pavos. Perdona, Chilloff, ¿me puedes sacar unas figuras?- le pregunte ya que se encontraba reponiendo unos comics cerca de donde estábamos. En cuanto le señale las tres figuras que quería no tuvo mayor problema en sacarlas.- Muchas gracias.
Hizo una gesto como para darnos a nosotros las gracias y continuo su trabajo.
Victor se pillo un par de mangas y nos fuimos a pagar a la caja en donde se encontraba Ekwer que parecía bastante deprimido. Todo lo deprimido que podía estar un robot viviente.
- ¿Eso es todo, chicos?- pregunto. Su tono de voz acompañaba a su cara.
- ¿Estas bien, Ek? Tienes mala cara.- a veces el tacto no suele ser uno de mis fuertes.
- Es por todo este asunto de los Nightmares.- confeso.
- ¿Y eso?- quiso saber Victor interesado por el asunto. Como un sabueso cuando por fin ha logrado dar con un rastro.
- Deja que adivine.- aventure con una ligera sospecha.- Lo de que todos los monstruos son malos y deben ser destruidos sin excepción.
- Correcto. Eso es malo, muy malo para el negocio. Ya lo estamos empezando a notar y eso que el asunto acaba de empezar.
- Nah, lo que pasa es que la gente habrá ido al lugar de la pelea de ayer en busca de algún recuerdo para conservarlo o venderlo por ebay.- comente encogiéndome de hombros para quitarle importancia al asunto.
- ¿Vosotros creéis?
Señale algo que había a mi espalda como única respuesta.
Ese algo era una lanza rota guardada en una urna de cristal y que había pertenecido a uno de los miembros del grupo de superhéroes que lucho contra el clan de Ekwer. Había decenas de objetos similares, tanto de héroes como de villanos montados en una exposición y que atraía a todo tipo de gente.
- Observación anotada.- tras lo cual nos cobro las cosas e incluso tuvo el detalle de regalarnos un Mecasoldier a cada uno.
- Volved pronto.- nos desearon Ekwer y TD, aunque el de Ekwer sonó como una suplica.
- Hasta la semana que viene.- nos despedimos.
Eso era algo que pensábamos cumplir.
 
 
catastrophe23
20 October 2009 @ 10:33 pm
- Hola, chicos, ¿qué tal?- nos saludo el monstruo con toda la cortesía del mundo.
- Pues a ver si ha salido algo interesante.- comento Victor encogiéndose de hombros.
- Aquí siempre hay cosas interesantes.- se defendió el monstruo orgulloso de su tienda.
- Si, lastima que lo que no haya será dinero para comprarlas.- comente.
Creo que aunque me dejara el sueldo de varios años no conseguía comprar ni la mitad de las cosas que quería de aquella tienda. Principalmente porque muchas de ellas no estaban en venta.
Aunque lo más probable es que lo que realmente os interese es saber como era posible que un monstruo fuera el dueño de tienda. Bueno técnicamente no era el dueño, la llevaba junto con otros dos monstruos más. Y curiosamente todos habían estado bajo las ordenes de diferentes lideres y se habían enfrentados contra diferentes grupos de héroes.
¿Y si se habían enfrentando a diferentes grupos de héroes como había logrado sobrevivir?
Porque nunca lograban acabar con todos los monstruos. Siempre había algunos que lograban sobrevivir, bien por suerte, bien por habilidad o bien porque en el fondo no eran más que en las típicas series de monstruos eran esos secundarios cómicos con los que más te reías porque con sus torpezas muchas veces conseguían salvar al héroe y en el fondo te daban mucha pena que murieran como el resto de sus compañeros.
Tdjicun, Chilloff y Ekwer pertenecían a este ultimo grupo ya que fueron perdonados por los mismo héroes que sus jefes habían intentado matar. Los tres juntos eran algo digno de ver. Solo era cuestión de tiempo que algún cazatalentos los descubriera e hiciera la mayor comedia de situación con ellos. Sería un éxito total garantizado.
Tdjicun, que era quien nos atendía en aquel momento, parecía una especie de cruce entre un hombre-lagarto con piel de goma como si estuviera sacado de una serie de los años ochenta era el que mejor parecía llevarse con la gente y básicamente era el relaciones publicas del local.
Chilloff no podía hablar nuestro idioma más que nada por el diseño de su boca pero lo entendía perfectamente y siempre estaba dispuesto a sacarte alguna figura de las vitrinas o bajar algo que estuviera muy alto con sus enormes tentáculos con total prestación y amabilidad ya que le encantaba ayudar a la gente como el típico alien buenazo de las películas.
Y por ultimo estaba Ekwer que era de la especie maquina, una especie de ser vivo robot altamente desarrollado y que por lo cual se ocupaba de la caja y de la parte administrativa de la tienda.
Todo gracias a la inestimable ayuda de la Asociación de Integración de Monstruos Rehabilitados, que fue fundada por el hijo de un rico magnate de los negocios que se encontró con uno de estos monstruos sin clan, organización o lo que fuera que tuviera herido y hecho polvo y lo acogió. Cuando quiso darse cuenta dicen que su casa era un refugio para todo tipo de monstruos.
Fueron gracias a sus esfuerzos y el dinero de su familia que logro que muchos de esos monstruos pudiera llevar una vida normal sin temor a que la gente les atacara mientras trataban de sobrevivir o volvieran a su antigua vida de monstruos asesinos que eran lo único que sabían hacer.
- TD, ¿sabes si hay alguien que quiera cambiar un Stonewaired?- pregunte enseñándole el muñeco.
- Me temo que no. No es de los difíciles. Pero te ofrezco dos Mecasoldiers por él.- algo lógico si tenemos en cuenta de que había una posibilidad entre tres de que te saliera un Mecasoldier.
- Pero la base me la quedo para el diorama.
- Entonces solo te doy dos Mecasoldiers y una base.
- Trato hecho.
La verdad es que los “chicos” nos salían tratar bastante bien. A fin de cuentas habíamos sido de sus primeros clientes cuando apenas habían abierto la tienda. Lo cual era normal, porque eran monstruos y la gente todavía no se había acostumbrado a ellos. Pero nosotros eramos frikis, y no visitar una tienda así era como algo impensable.
Es más Victor es el socio numero seis de la tienda y yo el siete. O sea que somos de los clientes más viejos y fiables que tienen.
 
 
catastrophe23
15 October 2009 @ 10:32 pm
Después de lavar el traje y relatarle toda mi aventura a Victor, el cual luego se la estuvo contando al resto de mis “radiofans” porque yo sinceramente estaba echo polvo y lo único que tenia ganas de hacer era irme a casa de una vez, cenar algo e irme a dormir.
Objetivo que logre tras llegar a casa con mucho cuidado después de haber abandonado la lavandería sin que me viera nadie, darme una ducha muy necesitada y prepararme un plato pre-cocinado en el microondas resistiendo el impulso de encender la tele por temor a encontrarme las noticias en vez de la película que deberían echar.
Cuando me quise dar cuenta me encontré con el despertador sonando y el sol entrando por la ventana. Combatir contra monstruos era la forma más eficaz de conseguir una buena noche de sueño profundo sin necesidad de somníferos, lastima que viniera de con el desagradable y fastidioso efecto secundario de levantarse con todo el cuerpo destrozado.
Me desperece lo suficiente como para ir al sofá a ver la tele y actuar como si tan solo fuera un sábado más.
Lo único que me animaba es que como era sábado podía quedar con mis amigos para ir a las tiendas de comics después de mi comida familiar pero una llamada de mi madre a media llamada me dijo que no habría comida familiar ya que mi padre estaba ocupado en el trabajo y Jenny estaba en casa, solo el segundo de los cuales eran una razón más que suficiente para no ir por casa.
No me quedo más remedio que comer en casa y luego irme al centro con mis amigos, al llegar al lugar de reunión de siempre solo encontré a Victor, tan puntual como siempre.
- Vamos.- me ordeno dando media vuelta después de saludarle con la mano mientras me guardaba el mp3.
- ¿Y el resto?
- Mark esta con la novia y Jeff se ha mudado.
- ¿Qué Jeff qué?
Se detuvo en seco y se volvió para mirarme.
- ¿No te lo ha dicho?
- No. No he sabido nada de él desde la semana pasada. Ni siquiera se conecto.
- Ehh.. si lo hizo. Debió de eliminarte.
Aquello fue un golpe que me pillo totalmente desprevenido.
- No pensé que dijera en serio lo de mudarse.- comente empezando a caminar como si fuera un autómata.- Sabía que estaba asustado pero creí que se le pasaría.
- No todo el mundo reacciona igual ante una situación de peligro.
- Tiene gracia. Tengo más miedo de perder a los pocos amigos que tengo que a la amenaza que puedan suponer los Nightmares. - aunque no tenia ni pizca de gracia.
Al cabo de un rato nos dirigimos hacia nuestra tienda favorita conocida por todos los frikis de la ciudad y los alrededores. “Dragons Realms” Una tienda en la que prácticamente podías encontrar todo lo que mola.
Victor se dirigió hacia la entrada pero yo me desvié hacia unas maquinas de gashapones que había en la entrada. Eche una moneda, gire la ruedecilla y cayo una bola de la maquina cuyo contenido no era el que yo esperaba.
- ¿Repetido?- aventuro Victor al ver mi cara.
- Si, me ha salido otra vez Stonewaired.
- Si es normal, si solo te faltan tres para terminar la colección.
- Al menos me podría haber salido otro Mecasoldier para hacer más impresionante el diorama.
- Seguramente te saldrá la próxima vez.
- Muchas gracias, tío.- le agradecí con todo mi sarcasmo abriendo la puerta de la tienda.
Solo para encontrarnos con un enorme monstruo que al abrir la puerta se giro para enseñarnos sus enormes dientes.
 
 
catastrophe23
13 October 2009 @ 10:53 pm
Evitando a la policía y refugiándome en el amparo de la oscuridad pude regresar a mi barrio, mi primera intención fue la de volver a casa cuanto antes pero entonces me percate de que si volvía a casa con el uniforme en esas condiciones iba a apestar todo el piso y posiblemente me echarían de él.
Lo cual solo me dejaba única opción viable.
Claro que eso implicaba cierta llamada.
- Hola, Victor. Ya estoy a salvo. Lamento no haber podido llamarte antes pero es que me han surgido algunas complicaciones.
Obviamente mientras soltaba todo aquello Victor me gritaba al otro lado del teléfono llamándome de todo salvo cosas buenas y agradables como hacia siempre que estaba enfadado.
Y ahora mismo no solo estaba enfadado, estaba furioso porque había estado preocupado. Algo que nunca admitiría ni muerto.
- No te lo vas a creer. Me he encontrado con el Paladín del Arroyo.- aquello provoco que los gritos se detuvieran en seco.
- No jodas.
- Como te lo cuento. Nos enfrentamos contra un puñado de necrotikes y acabe con un Gravedigger yo solito. Bueno, use un trozo de escombro para romperle la cabeza porque había perdido mis barras...
- ¿Y cómo es en la realidad?- era obvio que le interesaba más lo ocurrido con JD que mi pequeña aventura.
- Pues su aspecto es el de un paladín salido directamente de la época de los cavernícolas. Pero es bastante majo. Tiene alguno problemas para controlar su ira pero ya te digo que es bastante majo. Os llevaríais bien.
- ¿De verdad? ¿Tú crees?
- Claro. Oye, tengo una duda. ¿Para lavar el uniforme uso el programa de agua fría o el agua caliente?
- Pues el de... Espera un segundo. ¿Dónde estas lavando el uniforme? Por que hasta donde me has contando no tienes una lavadora en particular en tu piso.
- Cierto.
- No me digas que estas de camino a casa de tus padres para pedirle a tu madre que te lo lave.
- Claro que no. No soy tan imbecil, además si lo hubiera hecho no te estaría llamando para preguntarte se lo preguntaría directamente a mi madre... Creo que eso me lo podía haber callado.
- ¿Has bajado a las lavadoras comunitarias que hay en tu edificio? ¿Estas loco? ¿Y si alguien te ve sacando el uniforme?
- Ya había previsto semejante eventualidad, así que me he ido a una lavandería de esas de veinticuatro horas que hay cerca mi casa en donde tú mismo te lavas la...
- ¿Te has roto el cerebro cuando el Nightmare y tú os tirasteis desde lo alto de ese edificio?- exigió saber.- Eso es mucho peor.
- ¿Estás de coña? ¿Un viernes por la noche a estas horas? Esto esta desierto.- comente mirando a mi alrededor sin ver a nadie.
- Te conozco, tío. En el momento en que saques el uniforme entrara alguien a la tienda y te pillara. Te hará una foto con el móvil y la propagara por todo el mundo y adiós a tu identidad secreta.
- Tranquilo, todavía llevo el casco y los guantes puestos.
- ...
- ¿Victor? ¿Hola? ¿Se ha cortado?
- Ahora mismo no se si eres un genio o tonto de remate.
- Lo segundo con algunas gotas de los primero.- declare sentándome en una de las sillas.- ¿Quieres que te cuente mi aventura con el Paladín del Arroyo mientras termina la lavadora o no?
- Ya estas contando.- ordeno.
 
 
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08 October 2009 @ 10:27 pm
Odio y rabia.
Eran la única cosa que había en aquel momento en los ojos de JD.
Cualquier otro sentimiento o resto de sentido común habían quedado totalmente dominados y enterrados por aquellos dos.
“Me va a matar” lloriquee en mi interior pero procure que no se reflejara en el exterior, lo cual no fue muy difícil gracias al casco.
Trate de imaginar su ataque, con toda seguridad atacaría de frente con su tubería después de haberme lanzando su “escudo”. Tal vez con muchísima suerte y la ayuda de la Gran Manta podría esquivar el escudo pero la tubería acabaría destrozándome el casco y hasta puede que lo que había dentro.
Esto era igual que cuando se producía un crossover entre superhéroes pero alguna extraña razón tenían que acabar luchando entre ellos para poder responder a la gente sobre quien de los dos era él más fuerte.
Siempre pensé que estas cosas no pasaban en la vida real, que los superhéroes de verdad tenían dos dedos de frente y no hacían esas chorradas.
Pero se ve que en la vida real estas cosas también pasan.
- Déjalo ya, JD. Él tiene razón.- comento tranquilamente el vagabundo.
Al cabo de un par de segundos aquello pareció entrar en su cerebro de algún modo y en sus ojos aparecieron otros sentimientos.
- Pero Pierre...
- Qué lo dejes.
Se olvido de mí y volvió a concentrarse en los chicos.
- Me he salvado de milagro.- no pude evitar que se me escapara en voz baja luchando para no caer de rodillas al suelo.
- No te preocupes por JD. En el fondo es un buen muchacho pero tiene problemas para controlar su carácter cuando se enfada.- comento Pierre.
- Lo he notado.
- Por suerte para ti le caes bien.
- Esto.... ha estado a punto de matarme. Lo comento más que nada por si no ha estado prestando atención.
- Si no le cayeras bien no te habría dejado levantarte del suelo en primer lugar. Hubiera saltado sobre ti y te hubiera roto el cuello sin vacilar.
- Eso no me hace sentirme mejor.- comente sintiendo como se me encogía el estomago como me pasa siempre que me doy cuenta de lo cerca que he estado de la muerte.
- Muy basura, ahora se donde vivis.- grito JD en voz alta mostrando en alto sus carnet de identidad.- Como se os ocurra volver por aquí, os encontrare y entonces...
- ¿Entonces qué pedazo de basura?- pregunto escupiéndole sangre a la cara.- Te estaremos esperando y te mataremos tanto a ti como a esa escoriaAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaggggggg!
Con un veloz movimiento por parte de JD el chico lanzo aquel aullido desgarrador que hizo que todas las luces de alrededor de encendieran como por arte de magia. A continuación se alejo del chico que se encogía en posición fetal llevándose ambas manos a la entrepierna.
- Vamonos, Pierre.- comento cuando llegó a nuestro lado.
- Será lo mejor. No me apetece nada hablar con los polizontes y menos después de la que has armado.
- Ya nos veremos Ultra Rider. Cuídate.- comento dejando que Pierre le usara como apoyo y se marchaban.- Un ultimo consejo novato. Es mejor que no estés por aquí cuando llegue la policía.
Una vez más esa fue la señal para percibir el sonido de las sirenas acercándose, o tal vez solo fuera mi imaginación. En cualquier caso salí del shock en que me encontraba tras el alarido del chico y salí corriendo.
 
 
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06 October 2009 @ 10:48 pm
- Estas mal de la cabeza.- sentencio nada más llegar al otro lado.
- Hombre, no podíamos quedarnos ahí. En cuanto hubiera levantando la cabeza y nos hubiera visto y habría llamado a la policía...
- No lo digo por eso. Es más, ahí has estado rápido de pensamiento porque de puntería no tanta.
- Eso según se mire.
- ¿Apuntabas a la ventana?
- No.
- Entonces de “según se mire” nada de nada.
Estaba a punto de responder cuando el viento trajo un ruido de pelea y lamentos, nos asomamos por la para ver como un grupo de cinco personas le estaba dando una paliza a un sin techo. Otro sonido me hizo girarme hacia JD, era el sonido de dientes rechinando tan fuerte que era un milagro que no se los hubiera roto.
Di un par de pasos hacia atrás asustado, su cara se había vuelto una mascara de odio que asustaba especialmente sus ojos. Llameaban en puro fuego, en una ira que dejaba a la altura de “ligero desacuerdo” lo que sentía por los Necrotikes.
No me dio tiempo a pedirle que se tranquilizarla, o ponerle una simple mano en el hombro lo cual fue una suerte porque en su estado me la hubiera arrancando de cuajo antes de saltar hacia ellos. Reboto en la escalera de incendios que había en el edificio de enfrente para darse impulso y cayo sobre ellos como una bola de derribo.
Estaba desatado, y aunque no me importaba que les diera una paliza bien dada, no estaba seguro de si se contentaría con eso. No podía dejarle que traspasara la línea. Los héroes nunca hacían eso.
Tardaría demasiado en bajar por la escalera de incendio del edificio y dar la vuelta, solo me quedaba actuar a la desesperada como siempre. Me puse el casco, tome impulso y salte esperando alcanzar la escalera de incendios del edificio de enfrente.
Durante el par de segundos en que mis pies abandonaron la cornisa fue una sensación increíble la que recorrió mi cuerpo haciéndome preguntar por enésima vez cómo seria volar por el cielo de verdad.
Aquel pensamiento salió de mi mente junto con todo el aire de mis pulmones cuando me golpe en el pecho contra la barandilla de la escalera de incendios. De la misma forma en que si me estuviera ahogando en el agua manotee desesperadamente logrando sujetarme a ella. Me balancee un poco y pude caer en el piso de abajo ya que no tenia tiempo ni fuerzas para subirme a salvo.
Cuando ya llegue abajo, los chicos puesto que no eran más que una panda de niñatos ricos con nada mejor que hacer, estaban tirados en el suelo menos uno que JD lo tenia bien sujeto y no paraba de pegarle como si fuera un saco de boxeo.
- ¡¿Qué?! ¡¿Te gusta que te lo hagan a ti?!
- Basta, JD.- le ordene saltando sobre él con la clara intención de derribarle pero no solamente contaba con una agilidad sobrehumana y me quede agarrado a su espalda como una lapa.- Le vas a matar.- le grite esperando que mis palabras penetraran en su ira y llegaran hasta él.
- ¿Y qué? Una escoria menos de la que preocuparse en el futuro.- grito a su vez.
- ¿Es eso lo que quieres? Míralo bien. Es solo un crió, un crió estúpido. Si lo matas lo único que conseguirás es que la policía lo pague con los tuyos. Y no solo la policía, vendrán más de ellos para vengarse.
- Si no acabo con ellos ahora, el próximo día lo volverán a hacer. Y el próximo, y se convertirá en algo normal para ellos. Pero si los mato, los próximos se lo pensaran dos veces antes de hacerlo.
- ¡Basta ya!- grite sujetándole de la barba y arrancándole dos buenos puñados de ella.
Esta vez si grito de dolor y me quito de encima fácilmente tirandome al suelo pero me puse aún mas fácilmente en pie mientras el se giraba hacia mí. Nos quedábamos mirando durante varios segundos.
- Basta ya, JD. No quiero pelear contigo, pero te juro por la Gran Manta que lo haré aunque no tenga ninguna posibilidad de vencerte.
 
 
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01 October 2009 @ 10:11 pm
- Partamos de lo básico. ¿Eres humano?
En cualquier otro lugar del mundo esa podría ser considerada una estupidez de pregunta, pero esta era una de las dos ciudades en donde dicha pregunta podía considerarse como una pregunta estándar en la mayoría de entrevistas de trabajo.
- Eso depende. ¿Eres de los que consideran a los frikis como humanos?
- ¿Cuáles son el origen de tus poderes?- dado que había pasado a la segunda pregunta era obvio que si lo consideraba. O eso, o no sabía que era un friki lo cual podía ser más probable.
- No tengo ni idea.- confesé.- Solamente me hice el traje para ir a una convención de comics y acabe combatiendo contra un monstruo devora-adolescentes con el que me cruce cuando volvía a casa.
- Ok. No te preocupes. Entiendo que no quieras revelar el origen de tus poderes así como así. Si te sirve de algo los míos provienen de los propios necrotikes, me infectaron ligeramente cuando mataron a mi familia pero me salve a tiempo de acabar convertido en uno de ellos. No puedo evitar pensar en la dulce ironía cada vez que acabo con uno de ellos.
- Me recuerda al origen del primer Ultra Rider.- pensé en voz alta.- Pero en mi caso no es que no quiera, es que no lo sé de verdad.
- ¿Tanto importa su origen?
- Hombre, pues...
- ¿Crees que a mí me importa el origen de los Necrotikres? No me importa una mierda que son ni como llegaron a este mundo ni cuales son sus planes ni nada por el estilo. Lo que realmente importa es que puedo matarlos y que es lo único que me hace sentir mejor.
- Si conocieras sus planes podrías matarlos más fácilmente.- comente como quien no quiere la cosa esperando que pudiera comprender el concepto de estrategia.
- Eres como el padre Ash. Siempre el mismo sermón.
Llegado a ese punto de la conversación opte por quitarme el casco para poder echar un trago de una de las latas de cola. No fue porque confiara en él o porque fuera superhéroe, creo que fue más por el echo de que vivíamos en una ciudad con más de cuatro millones de personas, así que yo tan solo era una cara entre cientos de miles. ¿Cuántas posibilidades habría de encontrármelo andando por la calle en mi vida normal cuando había días y días que podía andar por la calle sin encontrarme una sola cara familiar?
- ¿Así que lo que estas diciendo es el viejo rollo de “todo gran poder conlleva un montón de marrones consigo”?
- No. Estoy diciendo que es tu vida la que esta en juego, así que es tu decisión y la de nadie más. Yo hago lo que hago porque me hace sentir mejor. ¿Qué razones tienes tú para hacerlo?
- Buena pregunta.
- Pues ahí va otra igual de buena. Tú mismo has dicho que la primera vez fue por accidente, pero ¿y las siguientes? ¿También te los encontraste por accidente?
Cerré los ojos y me puse a pensar en todo lo que me estaba pasando por enésima vez. En como mi vida se había convertido en una mala serie de superhéroes. Y por enésima vez volvía a lo mismo. Al no tener origen.
Creo que de alguna forma era la excusa que necesitaba.
Como si por alguna extraña razón necesitara que alguien me ordenara enfrentarme contra los Nightmares. Cierto que la primera vez había sido una accidente pero pude haber huido y no lo hice. La segunda vez no fue porque me llamara Victor ordenándome ir, pude haberme quedado en casa pero no lo hice. Y ya la tercera...
Estuve un par de segundos conectado aquellos razonamientos con algunas ideas nuevas que iban surgiendo al tiempo que me terminaba el refresco y sonreia.
- Supongo... Supongo que lo hago por la misma razón que tú. Me hace sentir mejor.- lance la lata tratando de acertar en el contenedor de reciclaje como había hecho JD.- Y porque es lo correcto.- nada más decir eso la lata entro limpiamente por una ventana abierta.
- ¡¿Quién ha sido?!- grito un hombre asomándose por la ventana.
Automáticamente me tire hacia atrás para esconderme y de esa manera ocultarme con la cornisa.
- ¿Podemos sentarnos en el otro lado?
- Claro, aunque las vistas no son tan bonitas.
 
 
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29 September 2009 @ 10:25 pm
- Todo comenzó como un miércoles normal y corriente...- empecé a relatar como si fuera una gran historia épica de valor y coraje con tintes trágicos.
- ¿Te importa pasar a la versión corta y no a la teatral?- me corto JD.
- Como quieras, pero pierde parte de su encanto.- le advertí.
- Lo soportare.- aseguro tratando de evitar una ligera sonrisa.
- La versión corta entonces. Un grupo de atracadores fuertemente armados asaltaron el banco más importante de la ciudad durante el mediodía reteniendo a un montón de gente y empleados, en poco minutos la policía llegó, rodeo el banco y tomo posiciones. La policía designo a un negociador para hablar con los atracadores permitiendo de esa manera que el equipo de asalto pudiera situarse en posición. Y en ese momento como salido de la nada apareció Fineman. De alguna manera logro burlar el cordón policial y antes de que cualquiera pudiera detenerlo se metió en el interior del banco.
- ¿Y la policía no hizo nada?
- Supongo que los policías estaban más atentos a lo que pasaba en el interior del banco que en el exterior. Es lógico presuponer que no hay gente lo suficientemente estúpida como para meterse de cabeza en un atraco a un banco.
“O por lo menos hasta ese día lo era.” añadí mentalmente.
- Sí, la hay. Se llaman “superhéroes”.
- Un superhéroe sabe cuando actuar y cuando no.
- Continua con la historia.- se ve que no tenia ganas de discutir.
- Pues Fineman entro tranquilamente pensando que su sola presencia bastaría para que los atracadores se rindieran.
- Obviamente no lo hicieron.
- No, más bien le dispararon desde todos los ángulos posibles con tan mala suerte que las balas le atravesaron y le dieron a varios de los civiles. Y claro, al oír los disparos y los gritos de los rehenes la policía tuve que entrar al interior del edificio antes de tiempo provocando el mayor tiroteo de toda la historia de la ciudad cuyo resultado final se saldo con todos los atracadores muertos así cinco policías y tres civiles; además de cuatro policías y tres civiles heridos muy graves entre los que se encontraba una empleada del banco embarazada por no hablar de que el resto de rehenes sufrió heridas leves o psicológicas.
- Normal que la opinión publica se pudiera en su contra, pero de ahí a culpar a todos los superhéroes...
- Es que hay no acabo la cosa, ya que luego se averiguo que los atracadores habían sido contratados por el agente de Fineman para darle una mayor publicidad.
- ¿Qué hizo que?- dejo de comer durante un segundo.
- Pero lo peor de todo vino a continuación, ya muchos de los “superhéroes” que hicieron su aparición a continuación le imitaron desencadenando una oleada de incidentes parecidos al de Fineman. Hasta que finalmente la gente se cansó y tuvo que ser aprobada la dichosa ley de la narices.
- Y por eso los superhéroes han caído en desgracia.
- Ese fue uno de los factores. El otro es a lo que yo llamo el factor “tiempo de paz”.
- Suena a teoría particular.- comento como alguien acostumbrado a oír todo tipo de teorías particulares.
- Un poco. Es más o menos que en tiempos de dificultad la gente necesita héroes que les inspiren a ser más fuertes, pero en tiempos de paz esos héroes les recuerdan que fueron débiles en su día y por eso suelen volverse contra ellos.
- Buena teoría. Entonces la pregunta es “¿Eres un héroe o un Fineman?”- quiso saber terminándose el cartón de leche y lanzándolo a la calle con total tranquilidad.
El cartón reboto en la pared del edificio de enfrente y callo limpiamente en un contenedor de recogida de envases. Si no hubiera estado tan distraído en mis pensamientos lo mismo le hubiera felicitado por la canasta.
- No. No soy ni una cosa ni la otra. Por lo que la pregunta es “¿Qué diablos se supone que soy?”
 
 
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24 September 2009 @ 10:02 pm
- ¿Qué? ¿A que tiene buenas vistas?- me pregunto sentándose en el borde la cornisa.
Habíamos subido hasta lo alto de la azotea de un edificio cercano por la escalera de incendios. No me di cuenta de lo alto que habíamos subido hasta que me asome por la cornisa y vi el suelo una decena de pisos mas abajo.
- ¡Mantas sagradas! Esta esto un poco alto, ¿no?
- Es algo lógico, es un edificio de doce pisos. No me digas que tienes miedo a las alturas.
- Más bien a las caídas.- comente sentándome en la cornisa con las piernas encogidas para que no colgaran en el vació.
- Tranquilo, la escalera de incendios esta debajo.
Durante un par de minutos me quede allí sentando contemplado la ciudad. Estando allí arriba contemplando aquel paisaje hizo que durante un segundo me sintiera como si fuera un autentico superhéroe.
- Siempre había querido hacer esto.
- ¿Invitar a comer a un vagabundo?- pregunto entre bocado y bocado.
- Contemplar la ciudad desde lo alto de un edificio como suelen hacer los superhéroes y saber lo que se siente.
- ¿Y?- abrió uno de los brick de leche y empezó a beber.
- Ayuda a poner las cosas en perspectiva.
- ¿Entonces ya te encuentras mejor?
- No.- reconocí con un suspiro mezcla de frustración y desaliento.
- Bebe, te hará sentir mejor.- me ofreció el cartón de leche.
- No, gracias. La leche fría no me entra.
- Como quieras.
- Maldito Fineman.- maldije controlándome para no gritar.
- ¿Quién?
- ¿No sabes quien es Fineman?- me gire sorprendido de que no conociera un nombre maldito para todo superhéroe o cualquier amante de los superhéroes en general.- Claro, todavía debías estar encerrado en el...
- ¿Manicomio?- me ayudo a terminar la frase.
- Yo pensaba en algo más como “Centro de recuperación para personas mentalmente desgastadas”.
- No. Manicomio es mejor. Más corto. ¿Quién es ese Fineman o hizo para que de pronto estés tan echo polvo?
- Fineman es la razón por la que esta ciudad paso de ser la mayor defensora de los superhéroes a la que más los odia.
- ¿Era un supervillano locos de esos que casi destruyo la ciudad?
- Peor. Era un aspirante a superhéroe. Y no sé si le puede llamar superhéroe ya que básicamente solo era alguien con un increíble poder de curación.
- ¿Y? Yo creo que eso es genial. Siempre sueles salir muy mal parado en una pelea.
- Yo no digo lo contrario, es más ahora mismo me encantaría tener algo así, mis costillas sobre todo. Pero si quieres ser superhéroe eso solo no basta. Debes tener algún tipo de poder ofensivo o al menos una pistola. En fin, algo que evite que en cuanto los malos te vean te llenen el cuerpo de plomo y escapen mientras te curas.
- Espera. Me estas diciendo que básicamente ese tal Fineman se presentaba ante algún grupo de maleantes de tres al cuarto con algún traje ridículo y esperaba que se rindieran.
- Básicamente.
- ¿Y la policía no le detuvo o trato de disuadirle?
- Para la policía solo era un chalado prácticamente inofensivo con mucha suerte.
- Entonces, ¿que ocurrió?
- Algo que nadie se hubiera esperado ni en un millón de años y que fue el desencadenante de por lo que ahora mismo son odiados los superhéroes.
 
 
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22 September 2009 @ 10:33 pm
Fuimos hasta una de esas pequeñas tiendas de barrio abiertas las 24 horas no muy lejos del lugar del callejón. Con un “ahora vuelvo” J.D. se dirigió hacia otro callejón que hacia esquina con la tienda.
Suponiendo que iría al “baño” entre en la tienda no sin antes tomar una buena bocanada de aire para tomar valor y esperando que el dependiente y cualquier cliente se asustara y acabaran llamando a la policía.
Tuve suerte, el local estaba vacio y el dependiente estaba cómodamente tirado en la silla leyendo una revista sin hacer mucho caso a la tienda ni a quien entrara por ella. O casi.
- Los desodorantes y detergentes están en el pasillo cuatro.- comento sin despegar los ojos de la revista.
Pase del pasillo cuatro y fui directamente a por la comida. No me había acordado de preguntarle a J.D. si los prefería de algún tipo así que tire por lo más simple, los de jamón y queso y los pavo, así como un par de refrescos de cola.
- Dos sándwich de pavo, dos de jamón y queso y dos colas.- le informe poniéndolos sobre la mesa ya que seguía sin hacerme caso.
- Son cuatro con cincuenta.
- Tenga. Cuatro cincuenta exactos.- los cogió sin mirar y abriendo la caja registradora los deposito en su interior tras lo cual me ofreció una bolsa de papel.- Gracias. Disfrute de su lectura.- comente tras echar un breve vistazo sobre su hombro (me había picado la curiosidad sobre que era tan interesante) y ver que se trataba de la revista “Capas y Escudos”, la revista especializada en superhéroes más famosa.
Y el articulo en cuestión era sobre mí, o mejor dicho Ultra Rider Manta acompañado con algunas fotos de mi enfrentamiento con Sqlar que parecían haber sido realizadas por unos cuantos teléfonos móviles desde los edificios colindantes a la pelea.
- Parece que ese nuevo Mantaman no tiene mala pinta, ¿verdad?- comente tratando de que en mi voz no se notara nada mi expectación por la respuesta.
- Bah, será otro de esos gilis con capa queriendo hacerse famoso. Seguro que será otro jodido “Fineman” que solo quiera salir en “Corazón de superhéroes” y esas chorradas. Lo tengo muy bien calado.
Si me hubiera pegado una patada en el estomago sin llevar la coraza puesta seguramente no me hubiera dejado el estomago más encogido de lo que lo sentía ahora.
- Hasta luego.- dije con un hilo de voz.
- Vuelva otro día.- soltó con voz mecánica sin dejar de leer la revista.
Cuando salí de la tienda un pequeño temblor empezó a sacudirme el cuerpo por todas partes como si hubiera perdido totalmente su control y esa fuera la única manera que tenia de informarme de ello.
- Yo no soy ningún maldito Fineman. Yo solo quiero ayudar a la gente. No que mueran por mi culpa.- susurre tratando de no poderme a llorar como un niño pequeño.
- ¿Ya has terminado?- quiso saber J.D. reapareciendo de la nada y dándome un susto de muerte.
Llevaba su tapacubos como si fuera una bandeja repleta de todo tipo de latas y envases de comida abolladas y con un no muy buen aspecto. Incluso bajo el brazo cargaba con un pack de seis libros de brick de leche que hubieran tratado a patadas.
- Ni te imaginas la de comida que tiran estos sitios porque los envases no estén en buen estado para ser vendidos o comida que este a punto de caducar... ¿Estas bien?- pregunto dejando de mirar la comida para mirarme a mí.
Trata de recuperarme y poniendo mi mejor cara aunque el no la viera pude decir.
- Si, pero se me ha quitado el apetito. Toma.- declare poniendo los sándwich sobre el tapacubos junto con los refrescos.
- Conozco un sitio que probablemente te lo devolverá.
 
 
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17 September 2009 @ 10:08 pm
Sin armas, sin poderes, sin ninguna posibilidad de salir de allí a no ser como un maldito cadáver conducido por un demonio el cual no llegaría muy lejos ya que seguramente el Paladín del Arroyo acabaría con el fácilmente si no acababa convertido también en uno.
En cualquier caso no tendría que ir el lunes a trabajar.
Sinceramente, estaba más preocupado por lo que le pudiera ocurrir a Paladín que aunque peleaba valiente contra el resto de Necrotikes no sabía si podría sobrevivir si se le echaban encima el Gravedigger y otro necrotike más.
No podía permitir que un héroe de verdad muriera por mi culpa. No era justo que muriera por culpa de mi estupidez de mi maldita mala suerte.
- De perdidos al río.- murmure lanzándome directamente contra el Gravedigger.- ¡Hyper Low Kick!
En el ultimo segundo me tire al suelo y le pegue con ambos pies en el pecho pudiendo de esa forma echarme hacia atrás y volver a ponerme de pie. Si os preguntáis si el Gravedigger exploto en un montón de arena o un destello de sulfuro ya os digo yo que no ocurrieron ninguna de las dos cosas.
Lo único que paso que el impacto le hizo salir volando hasta estrellarse contra el muro llegando a derribar un pequeño trozo de pared con el impacto y dejándole bastante atontado.
No puedo decir que el resultado me sorprendiera. A fin de cuentas los ataques de Mantaman como eran el Puño Manta Rayo, el Hyper High Kick, el Hyper Low Kick y los otros ataques eran ataques finales. Los que acababan con el monstruo después de debilitarle mediante la típica pelea de rigor. Esa era la razón por la cual los Ultra Riders no acaban con los monstruos de un solo golpe salvo de manera excepcional.
Aunque no lo hubiera derrotado no pensaba desaprovechar la ocasión de hacerlo aunque para ello tuviera que hacerlo de una manera un tanto poco ortodoxa para un héroe, descontando a David ya que él uso una honda y yo tuve que tomar uno de los cascotes, subirme sobre su pecho y partirle el cráneo a golpes con él al mismo tiempo que oía como Paladín gritaba detrás de mí.
- ¡Con fuerza y honor, el mal cae y el bien triunfa!- acompañado del sonido de varios estallidos de sulfuro.
El Gravedigger estallo de improviso manchándome el visor del casco de lo que esperaba que fuera simple hollín.
- La madre que lo...- me queje poniéndome en pie limpiándolo con el dorso del guante, por suerte salió fácilmente por lo que pude ver como Paladín me apuntaba con su tubería como si fuera una espada.
- ¿Te ha herido?- me pregunto escrutándome minuciosamente con la mirada.
Hice un rápido reconocimiento táctil en busca de posibles heridas por si estaba en estado de shock y no las sentía pero no encontré nada y así se lo hice saber.
- Estoy limpio.- si no contábamos las numerosas manchas que poblaban mi uniforme.
“Cuando lo vea Victor le va a dar algo”
- No has estado nada mal., novato. He conocido a mucha gente que hubiera corrido un destino mucho peor que la muerte y estoy hablando de gente mucho mejor preparada que tú.
- Esto... ¿Gracias?
- Mis amigos me llaman J.D.- comento tendiéndome la mano.
- Yo soy Ultra Rider Manta pero mis amigos me llaman... Manta.
- ¿En que sentido te lo llaman?
- En todos dependiendo de la situación.
Mi estomago eligió aquel momento para despertar del todo y recordarme que todavía no había comido y se aproximaba la hora de la cena. Por compañerismo el estomago de J.D. también protesto haciendo que ambos estuviéramos un poco avergonzados.
- Lo siento, no he podido comer debido por culpa de los Nightmares.
- Te comprendo, llevo todo el día persiguiendo a ese necrotike.
- Venga. Te invito a un sándwich.
 
 
catastrophe23
15 September 2009 @ 09:20 pm
Un segundo antes de que los tres necrotikres cayeran sobre él lanzo el tapacubos contra el necrotikre que tenia enfrente acertándole de lleno en la barra rota que le había clavado en el cuello y hundiéndosela del todo. El necrotikre puso los ojos en blanco y cayo al suelo con un destello de sulfuro dejando como única prueba de su existencia una pequeña mancha negra en el suelo inferior al tamaño de una mano.
Tras hacer impacto en la barra, el tapacubos reboto con tanta fuerza que salió disparado de vuelta hacia Paladín pero en un ángulo más elevado golpeando de lleno a uno de los necrotikres que se llevo por delante a otro de sus compañeros evitando de esa manera que cayeran sobre él.
El tapacubos cayo directamente a las manos de Paladín que se apresuro a girar en redondo y golpear al tercer necrotikre directamente en la cabeza con un elegante movimiento que remato golpeando al segundo necrotikre con su tubería de hierro en toda la cabeza.
- Este tío es el capitán América reencarnado.- se me escapo en voz alta.
- Lárgate de aquí.- me ordeno mientras peleaba contra los dos necrotikres que seguían en pie.
Un parte de mí, supongo que mi parte lógica, racional y que se encarga de la auto-supervivencia quiso escucharlo y salir de allí disparado a casa y detenerme en la cocina el tiempo justo para pillar algo de comer antes de esconderme bajo mi cama.
Pero aquella otra pequeña parte de mí que últimamente se había convertido en quien tomaba las decisiones decidió lo contrario y logro imponerse a la parte lógica, racional y de auto-conservación una vez más.
- De eso nada.- replique cargando directamente con el necrotikre que trataba de ponerse en pie.
Le derribe de nuevo quedando encima de él por lo que pude aprovechar para golpearle repetidamente en la cabeza haciéndole pagar con creces por el mal rato que su compañero me había pasar.
Abrió su boca y se dispuso a usar su enorme lengua contra mi.
- Ah, no de eso mucho menos.- replique mientras me echaba hacia atrás para esquivar el ataque y de paso sujetar la lengua antes de que la recogiera para atarle el hocico y que no pudiera abrir más la boca.
Y si tuviera algún objeto contundente o bien afilado podría haber dado por finalizado allí mismo el problema, pero como no lo tenia tuve que hacerlo a lo bestia, es decir agarrarle por la cabeza y golpearle contra el suelo con todas mis fuerzas esperando partirle la crisma.
- Cuidado, Vaquero.- trato de advertirme Paladín.
Lo que siguiente que recuerdo era un dolor en el costado y estar rodando por el suelo. Al mismo tiempo que lo hacia una parte de mi mente trataba de entender que había ocurrido y la otra más practica trataba de buscar cualquier cosa que pudiera utilizar como arma pero de entre todos los callejones de la ciudad había tenido que ir a caer en el callejón más limpio de todos porque no había ni una mísera lata en el suelo.
No obstante lo que si había era un nuevo necrotike en escena.
Mucho más grande y feo que los anteriores.
- Es un Gravedigger. Aléjate de él.
Para aquellos que no estén muy puesto en historia de los superhéroes de la ciudad y sus villanos, aquí va otra pequeña clase de historia. Los necrotikes a los que nos estábamos enfrentando serían los equivalentes a los terrores nocturnos y los Gravediggers a los Nightmares.
Ah, y además que los que tenían la habilidad de convertir los cadáveres en nuevos necrotikes.
Resumiendo, acababa de conseguir un boleto para convertir mi bonito cadáver en la vivienda de un demonio con muchas probabilidades de resultar ganador.
 
 
catastrophe23
10 September 2009 @ 09:10 pm
De forma automática mi mente empezó a rebuscar toda la información que se conocía sobre él.
Cuando contaba con solamente once años fue declaro culpable de la muerte de sus padres, su abuela y sus tres hermanos. Según su declaración los mato porque unos demonios los habían matado primero y ocupado sus cuerpos por lo que no dudo en acabar con ellos prendiendo fuego a la casa antes de que corriera el mismo destino.
Se le declaro culpable del asesinato de su familia, pero debido a su estado mental fue condenado a ser ingresar en un centro psiquiátrico.
Lo más triste es que su historia se remonta a unos meses antes de que aparecieran los Paladines de la Justicia, un grupo de caballeros que surgieron para combatir contra la horda de demonios Necrotikres los cuales usaban los cadáveres de las personas para invocar a sus compañeros del infierno ya que necesitaban un cuerpo físico donde residir mientras permanecían en nuestro plano astral así como un excelente disfraz.
No obstante, antes de que hicieran su aparición los Necrotikres ya habían empezado a expandirse y realizar pequeñas incursiones en nuestro mundo.
Una de ellas fue a la familia del chico, un importante banquero de la ciudad ya que era una buena forma de infiltrarse en ciertos círculos bastante poderosos.
Desgraciadamente, nadie sumo dos y dos. Nadie se dio cuenta de que aquel pobre niño había estado contando la verdad y tuvo que ser sometido a montones de pastillas y psicoanálisis para demostrarle que lo que era verdad era mentira.
Tremendamente irónico.
Al cumplir la mayoría de edad le dejaron en libertad ya que los psicólogos opinaban que había superado aquellas fantasías y se le consideraba en perfectas condiciones mentales para ser reingresado en la sociedad.
Se dice que después de haber pasado tantos años en aquel sitio aprendió que es lo que querían oír los psicólogos y eso fue lo que les debió de decir, ya que el mismo día en que le dieron la libertad hizo un mutis por el fondo del escenario desapareciendo discretamente.
Y que desde entonces se ha mantenido por debajo del radar de la policía viviendo en las calles como un vagabundo más y protegiendo a los suyos de los Necrotikres que lograron sobrevivir a...
“Ojos rojos y brillantes, garras grisáceas oscuras, dientes de sierra, piel tipo exoesqueleto... ¡Dios, ¿como no he sido capaz de reconocerlo antes?!
Mi mente dejo a un lado la historia del Paladín del Arroyo y empezó a concentrarse en todo lo que sabía de los Necrotikres y sus puntos débiles mientras la pelea entre él y el Paladín continuaba dando la sensación de estar ambos en una lucha salvaje por obtener cuanto antes la muerte del contrincante.
Sin embargo, puede que tal vez mi ojo estuviera más entrenado en los combates de lo que yo pensaba porque me di cuenta de que aquello era un juego. El Paladín estaba jugando con él, como un gato antes de acabar con su presa queriéndola hacer sufrir como si de esa manera pudiera cobrarse el sufrimiento de su familia y el suyo.
Lo realmente peligroso era que él no era el único que jugaba. El Necrotikre también estaba jugando con él. Cuando me había atacado su velocidad y precisión eran muchos mayores de lo que ahora demostraba lanzando simple zarpazos que el Paladín se limitaba a esquivar saltando hacia atrás o parándolos con su escudo.
“Es casi como si... “
Abrí los ojos e inspeccione el lugar todo lo disimuladamente que pude hasta que descubrir a tres necrotikres más agazapados entre las sombras de la escalera de incendios esperando la oportunidad de caer sobre Paladín.
- ¡Es una trampa!- grite.- ¡Hay tres más en la escalera de incendios!- al mismo tiempo que trataba de avisarle fui corriendo hasta el primer necrotikre recogiendo una de las barras rotas del suelo y clavándosela en la nuca con todas mis fuerzas.
Uno de sus puntos débiles.
Pero con ella clavada el necrotikre se giro en redondo y me derribo de un solo golpe centrando toda su atención en mí ya que sus tres compañeros caían sobre el Paladín del Arroyo.
 
 
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08 September 2009 @ 09:06 pm
Cuando me quise dar cuenta ya había dado dos zancadas en su dirección y golpeado a aquel ser en toda la cabeza con todas mis fuerzas. Acto que me asegure de repetir varias veces hasta que aquella cosa se canso, me agarro del peto y me lanzo por los aires.
Y pensar que antes de esto consideraba que estaba algo regordete pero si todos los seres podían lanzarme por los aires con tanta facilidad me hacia replanteármelo muy seriamente.
Tras el aterrizaje forzoso trate de ponerme en pie pero aquella cosa fue más rápida y se me echo encima antes de poder reaccionar. Abrió la boca y se dispuso a disparar una enorme lengua contra mi cabeza. No sabía si mi casco podría detenerla y tampoco quería averiguarlo por lo que le metí ambas barras en el interior de la boca impidiendo de esa manera que pudiera atacarme con ella o sencillamente cerrarla.
Lo primero lo conseguí, lo segundo no tanto puesto que mordió furiosamente ambas barras doblándola poco a poco. No tardarían mucho en romperse dejándome a su merced. Gire las muñecas todo lo que pude y le dispare en el cuello los pocos clavos que me quedaban.
Solo fueron tres pero impactaron en su cuello con tal violencia y resultado que lanzo la cabeza hacia atrás con tanta fuerza que arranco de cuajo las dos barras como si nada.
Aquello fue una cagada a medias ya que con los brazos libres me apresure a darle un par de puñetazos rápidos en el cuello que solo consiguieron que bajara la cabeza de nuevo y escupiera a un lado mis barras que rebotaron en la distancia con un horrible tintineo metálico muy parecido al sonido de la muerte golpeando su guadaña contra el suelo de forma impaciente por terminar su trabajo cuanto antes.
Sujete su hocico usando todas mis fuerzas para que continuara cerrado pero no sirvió para nada y lo abrió fácilmente disparando su maldita lengua contra mí. Me aparte a tiempo y se hundió en el asfalto como si fuera mantequilla respondiendo a la pregunta de si mi casco aguantaría o no.
Definitivamente no lo haría.
Disponiéndose de nuevo a realizar un segundo ataque con la lengua un objeto plateado impacto de lleno contra su cabeza derribándole y quitándomelo de encima. Me puse en pie al mismo tiempo que seguía la trayectoria inversa del objeto para averiguar de donde había salido.
Cuando vi la figura recortada en el callejón durante un segundo pensé que se trataba de un paladín de tiempos de leyendas que había logrado sobrevivir hasta nuestro tiempo pero fue solo durante un segundo, hasta que te das cuenta de que no lleva una brillante espada si no una simple tubería oxidada, que su ondulante capa al viento no es más que un trapo viejo; que su casco no es más el resultado de haber estado mucho tiempo sin un buen afeitado y corte de pelo y que el objeto que había golpeado a aquel ser no era un escudo si no la tapa de un cubo de basura.
- ¿Realmente no podéis evitarlo, verdad? Huyendo por vuestra vida y aún así seguís intentando cumplir con vuestro propósito.- comento con evidente desprecio permitiendo que el ser se recuperara y se volviera hacia él.
Se miraron a los ojos y fue la señal para que el paladín se lanzara al ataque al igual que la criatura. Antes de chocar el monstruo salto hacia el paladín y este rodó por el suelo pasando bajo él hasta alcanzar su escudo. Alcanzarlo, incorporarse y lanzarse de nuevo a la lucha fue todo uno.
- No... no me lo puedo creer. Realmente existe.- más que un murmullo fue un pensamiento en voz alta.- El paladín del arroyo.
 
 
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03 September 2009 @ 10:21 pm
Tras el grito de “Mantatransportación” y bucear hasta el fondo de un mar de bolsas de basuras y restos de cosas que uno suele tirar a la basura, me quede allí enterrado sin cerrar el contenedor. Ya que si estaba cerrado se acercarían a mirar en el interior, pero dejándolo abierto seguramente no lo harían ya que quién seria tan idiota de esconderse en el interior de un contenedor de basura y dejarlo abierto.
- Central, aquí unidad siete. Hemos perdido al sujeto. Se ha mantatransportado.- oí decir a uno de los policías que me seguía.
- Querrá decir que se ha teletransportado.
- No, mantatransportado. Se lo hemos oído gritar antes de desaparecer.
- De acuerdo unidad siete. Registraremos la zona en busca de posibles firmas energéticas para tratar de hallar el lugar a donde se ha transportado. Revisen la zona en busca del sospechoso o de algún monstruos.
- Recibido.- oi como se alejaban los pasos.
- Hala, no sabia que pudieras teletransportarte.- comento Omega.
- Y no puedo, solo he gritado eso mientras me escondía en un contenedor de basura lleno hasta los topes.- Esto realmente apesta.- informe procurando respirar lo menos posible y eso que el casco me aislaba de parte del olor.- Al menos el hambre se ha ido siendo reemplazado por las ganas de vomitar, y el no haber comido nada es lo único que hace que no lo haga.
- ¡Mi traje!- grito Ridli indignado obligándome a bajar el volumen.- ¡¿Has metido mi traje en un cubo de basura?!
- En primer lugar llevo el traje todavía puesto, y en segundo lugar y más importante el traje es mío, tú solo lo reforzaste y ahora mismo estoy muy cansado, echo polvo y hambriento como para discutir.
- No, no, no, no...- empezó a decir.- No te puedes dormir. Podrías tener una conmoción.
- Pero es que estoy muy cansado...- oía mi voz y la de los demás como si estuvieran a mucha distancia y se estuvieran alejando al igual que el dolor y el terrible olor que había.
Empecé a recobrar el conocimiento varias horas después, lo primero que note fue el peso que había sobre mi, el fuerte hedor y la oscuridad que me envolvía. Confuso y algo desorientando comencé a gritar y manotear frenéticamente tratando de salir de allí creyendo que me habían enterrado vivo por equivocación.
No fue hasta salir de aquel enorme y apestoso ataúd metálico gigantesco, quitarme el casco para respirar un poco de aire fresco y vomitar algo de bilis que pude tranquilizarme y recordar todo lo sucedido.
Ya había anochecido y la brisa que soplaba me ayudo a recuperarme, salvo el estomago que todavía estaba algo revuelto lo cual no era tan malo porque iba a tardar bastante rato en llegar a casa y cenar, aunque antes iba a tener que tomarme una manzanilla para calmar el estomago y...
El ruido de objetos metálicos al caer hizo que me olvidara de todo aquello recordándome que estaba en un oscuro callejón de noche. Me puse de nuevo el casco y desenfunde las barras esperando que solo fueran unas ratas o un gato paseando.
Lo que cayo del cielo enfrente de mi no fue ni una cosa ni la otra.
Era el ser más horrible que os podáis imaginar.
Era una especie de demonio con unos horribles ojos rojos de rata, garras y dientes enormes, alas grotescas, brazos y piernas raquíticos pero todo el estaba cubierto por una piel de aspecto bastante resistente.
Una cosa era segura. Y es que aquel ser no era un Nightmare.
Lo sabía porque algo en lo más profundo de mi ser me gritaba que aquello no es que pareciera una especie de demonio, es que era un demonio de verdad.
- ¿Comó me puede pasar esto por segunda vez?
 
 
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01 September 2009 @ 10:49 pm
No pude evitar notar la ironía de la situación.
Las primeras veces que me había enfrentado contra los Nightmare lo había echo solo, únicamente esperando a que llegara la policía para que solucionaran ellos el problema.
Pero ni sus armas ni sus mejores hombres habían sido capaces de acabar con ellos por lo que volvía a encontrarme en la misma situación pese a estar esta vez rodeado por un montón de policías, yo solo contra el Nightmare.
Essor salto del coche al suelo, estaba bastante magullado aunque por como salía sangre naranja brillante por diversas partes de su cuerpo daba más la impresión de una naranja rota. Rota pero no acabada ya que un segundo después de aterrizar en el suelo era yo quien se encontraba tirando en él de una coz, porque con esos pedazos de pies no daba patadas, daba coces.
Por la manera que me dolía la cabeza supe que todavía la seguía llevando sobre los hombros, por muy poco pero allí seguía.
- ¡Cuidado, no dejes que te pisoteen!- me advirtió Franciscout por la radio.
- ¿Sabéis que estoy teniendo un montón de flashback bastantes desagradables de mi primer año en el instituto?- informe como quien no quiere la cosa moviendo la cabeza a un lado para evitar el pisotón.
Antes de que pudiera liberar la pierna, me agarre a ella y me di impulso para pasar por debajo de él y asestarle una patada en la espalda un segundo antes de ponerme en pie y golpearle con todas mis fuerzas en la cabeza con una de las barras.
Se giro para contraatacar, pero teniendo todavía la pierna atrapada no pudo hacerlo de forma tan rápida a la que esperaba y me dio tiempo a agacharme y golpearle en el estomago. Lo cual le permitió sujetarme por los hombros, levantarme como facilidad y lanzarme contra el edificio fácilmente.
Oí más que sentir como el escaparate de la tienda se hacia añicos y aterrizaba en el suelo entre las voces de mis “radiofans” que me decía que me pusiera en pie y otros que huyera mientras pudiera.
Me puse en pie y sali por la puerta ya que no tenia fuerzas para saltar por la ventana rota y solo faltaba que me tropezara y cayera de morros delante de todo el mundo. En aquel instante no sabia quien de los dos estaba peores condiciones, si mi cuerpo o mi salud mental. Porque desde luego Eesor estaba en perfectas condiciones.
- ¡Mírate!- hizo un gesto con su mano para señalar mi traje.- Eres tan solo un patético perdedor.- me informo como si ni yo mismo hubiera caído en la cuenta.- ¿Acaso crees que tienes la mínima oportunidad vencernos?
- En una cosa tienes razón. Ni tan siquiera puedo ser considerado un humano normal y corriente, sino un patético perdedor.- admití sin dificultad ya que hacia mucho tiempo que me consideraba algo así.- Pero si con mi vida o con mi muerte puedo salvar el día, que así sea.- declare notando de nuevo aquella sensación de bienestar invadiendo mi cuerpo.- Así que prepárate a.
Ambos nos lanzamos al mismo tiempo dispuestos a darlo el todo por el todo.
- ¡Muere!- ordeno Eesor gritando.
- ¡Puño Manta Rayo!- grite a su vez.
Recorrí la distancia que nos separaba en un parpadeo convirtiéndome en un rayo que atravesó la distancia a Eesor y varios metros más antes de detenerme en la misma postura que me encontraba.
- Desaparecer como una pesadilla con el primer rayo del amanecer.- ordene abandonando aquella postura y la vista perdida hacia el frente.
- Puede que hayas ganado la batalla, pero la guerra ya la has perdido.
- ¿Qué significa eso?- quise saber girándome a tiempo para ver como pudo volver la cabeza y sonreír antes de estallar en una gran polvareda.- Muy bien, lo primero es lo primero. Hora de correr.
Di media vuelta y salí corriendo de allí antes de que la policía reaccionara.
- ¡Alto ahí!- gritaron empezando la persecución.
Me pregunto si eso les funcionara alguna vez ya que eso solo hizo que corriera con más ganas pero los policías estaban en mejores condiciones físicas y no llevaban un traje de superhéroe estaban a punto de darme alcance.
Al doblar un esquina que daba a un callejón tuve una idea para deshacerme de ellos.
- ¡Mantatransportación!- grite esperando que me oyeran mientras saltaba al interior de un contenedor de basura.
 
 
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27 August 2009 @ 12:58 am
Respecto a mi plan hubo buenas, malas y peores noticias.
La mala noticia fue que cuando choque contra el cristal con los pies por delante para tomar impulso y hacerme a un lado fue que se rompió. Las buenas noticias fueron que Eesor no paro a tiempo y salió disparado por la ventana rumbo al suelo, y que la cortina aparentemente podía aguantar mi peso. Y la peor noticia fue que nunca supe si realmente pudo o no aguantar mi peso porque los cristales rotos la rasgaron por la parte superior y caí detrás de Eesor.
“Conseguir mantener la suficiente sangre fría para lograr pensar un plan mientras eres intentas evitar ser aplastado por un monstruo, puede llegar a ser muy difícil si no has visto suficientes series, libros, videojuegos y/o comics. Conseguir mantener la distancia mínima de seguridad con el monstruo que te persigue sin ser un atleta profesional es realmente complicado, aunque no imposible con la ayuda de la adrenalina. Conseguir sujetarse a la cortina de gran lujo que adornan todas las ventanas del restaurante un paso antes de estrellarse contra el cristal que cubren la verdad es que no es algo tan complicado si uno se para a pensarlo.
Así que... ¿es tan difícil de conseguir unos simples cristales térmicos?” pensé mientras caía agarrado a la cortina.
Rápidamente pensé en usar la cortina como paracaídas esperando al menos desacelerar la caída los bastante como para evitar la muerte o una rotura total de todos mis huesos pero estaba tan desgarrada que tuve que dejar esa idea de lado llegando incluso a tirarla dejando que se la llevara el viento.
Siete pisos.
No había forma humana de salvarse.
Así que tendría que recurrir a mi única posibilidad inhumana de sobrevivir.
Incline mi cuerpo para acelerar mi caída todo lo posible y alcanzar a Eeasor. En cuanto lo hice le lance un par de golpes para distraerle y el trato de hacer lo mismo pero sin darle tiempo pegue mi cuerpo a él procurando ponerme en posición fetal.
- Veamos que tan duro eres.- grite por encima de todo el ruido del viento.
“Gran Manta, si hay una pequeña posibilidad de realmente estés en algún lugar, en algún espacio o tiempo, por favor, ayúdame.” rece cerrando los ojos con fuerza.
El impacto fue más estrepitoso y ruidoso de lo que esperaba pero ni lo oí ya que en cuanto empecé a notar el impacto gire instintivamente a un lado esperando que de esa manera me librara del impacto, como esa estúpida leyenda urbana que dice que si saltar un segundo antes de que el ascensor en el que caes se estrelle te salvas (lo cual dicho sea de paso no es verdad)
Al girar sentí como caía de nuevo y llegue al suelo entre horribles aullidos de sirenas y pitidos, mi cerebro sorprendido por estar únicamente con vida aunque con el cuerpo bastante contusionado tardo un poco en darse cuenta de que habíamos aterrizado encima de un coche activando la alarma.
Es que no fallaba, con lo grande que es la calle y siempre que saltan dos tíos pelándose acaban sobre un coche.
Me puse en pie entre gritos de vítores por parte de mis “radiosfans” (no se me ocurría otra palabra para definirlos en aquel momento)
- Ha sido genial.- declaro Necrogeorge.
- Así se hace. Lo están sacando en todas las cadenas.- informo Omega.
- Dios, cualquiera que te haya visto por la tele pensaría que sabia que estabas haciendo.- comento Dustin, creo que eso me lo tomare como un halago.
- Deja de hacer el imbecil y sal corriendo de ahí antes de que te atrape la policía.- ordeno Ridli.
- Estúpida ley de protección contra vigilantes.- gruñí viendo como los policías se empezaban a acercar apuntándome con sus armas.
Ya os había comentado que muchos de los supuestos héroes que habían salido en los últimos tiempo solo querían una forma rápida de hacerse con la fama y fortuna que conllevaba ser un superhéroe sin serlo. De ahí que dictaminaran dicha ley, la cual se podía dividir en dos partes. Una de ella declaraba a cualquier “héroe principiante” como “villano en potencia” hasta que se demostrara lo contrario.
Di media vuelta con la clara intención de salir corriendo de allí ya que era muy difícil demostrar que eras un “héroe principiante” y no un “villano en potencia” observe como Eesor se encontraba de pie sobre los restos del coche lo que provoco que los policías que empezaba a acercarse retrocedieran.
Eso era debido a la segunda parte de la ley, según la cual se le denegaba a cualquier superhéroe cualquier ayuda de tipo táctico o sanitario. Es decir, nada de tener a la policía respaldándote por si metías la pata ni médicos que te ayudaran a curar las heridas (a no ser que tuvieras la suficiente presencia de animo como para quitarte el traje y acudir al hospital más cercano)
Como medidas disuasorias para evitar que ese tipo de “héroes” aparecieran eran bastante efectivas incluso para los auténticos héroes ya que muchos se echaban atrás al darse cuenta de que eso les dejaba completamente solos.
Tal y como lo estaba yo en ese momento.
 
 
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25 August 2009 @ 10:18 pm
- ¿Estas bien?- quiso asegurarse Ridli.
- No. Ese bastardo me ha dislocado el hombro izquierdo.- me levante como pude sosteniéndome el brazo izquierdo con el derecho esperando evitar de esa manera movimientos de cualquier tipo que traían nuevas oleadas de dolor.
Vamos que básicamente dislocarse el hombro no era algo muy divertido ni aconsejable. Y obviamente en una pelea contra un monstruo menos indicado todavía.
- Ya sabía que tendríamos que haber acolchado mejor esa zona.- murmuro entre dientes Ridli.
- Sal de ahí cuanto antes.- me aconsejo Necrogeorge.
- Aún tiene el brazo derecho. Aún puede acabar con ellos.- protesto Dustin de una forma muy poco realista.
- ¿Estas loco? ¿No ves que esta malherido y no tiene poderes?- le grito Franciscout- iniciando una discusión.
Mientras discutían me lance con todas mis fuerzas contra el terror nocturno más cercano, le golpee usando la barra derecha aunque para ello tuviera que soltar mi brazo izquierdo y empezara a balancearse por el movimiento de mi cuerpo. Ignore el dolor y la tentación de detenerme en seco para que cesara el dolor, apreté un poco más la carrera y salte contra una columna estrellando mi hombro malherido directamente sobre ella cuyo resultado directo fue un sonido muy desagradable.
- ¡MANTAS SAGRADAS!- grite derrumbándome por el dolor.
- ¡¿Qué ha ocurrido?!- exigieron saber todos
- Me he colocado el hombro en su sitio.- dije sintiendo como se me iban las fuerzas.
Menos mal que no era la primera vez que me dislocaba el brazo, claro que generalmente me desmayaba cuando me lo colocaban en su sitio. Incluso ya empezaba a ver una inmensa sombra sobre mis ojos anunciando el desmayo.
Un momento.
Eso no es una sombra.
Es un pie.
Rodé a tiempo de esquivar el tremendo pisotón que destrozo totalmente el piso sobre el que se encontraba. Cosa que tuve que continuar haciendo para evitar los continuos pisotones que Eesor me lanzaba uno tras otro como si fuera un juego mortal.
Más bien de eso se trataba, de un juego. Lo oí reírse. De haber querido podría haberme aplastado fácilmente al segundo o tercer intento, pero el que no lo consiga al quinto o sexto con la velocidad que había demostrado solo indicaba que estaba jugando.
El juego acabo cuando me estrelle con lo que en un principio parecía otra columna pero era demasiado blanda, resulto ser otro de los pocos terrores nocturnos supervivientes. Enrede mi piernas en las suyas y gire en dirección a Eesor con lo que fue una más que digna llave de pressing catch. El resultado final fue terror nocturno aplastado y un Ultra Rider Manta en pie y corriendo hacia las escaleras.
- Veamos que tan listo es.- murmure.- En vez de tantos músculos deberías haber pedido algo más de vista.- le grite llegando a las escaleras y cerrando la puerta de emergencia tras de mí.
No había llegado al final del primer tramo cuando la puerta recibió un brutal impacto y se estrello contra la pared entre de ella viniéndose abajo.
Cerré los ojos fuertemente y seguí corriendo esperando que me atrapara de un momento a otro pero logre subir unos pocos pisos más sin que me atrapara. Los grandes pies de Eesor le impedían poder subir escaleras ya que sus pies eran el doble de largos que un escalón normal y tenia que destrozarlos a pisotones para poder subir por lo que le había retrasado ligeramente.
Al llegar al séptimo piso en donde se encontraba situado un elegante restaurante, me detuve un momento a recuperar el aliento ya que iba a necesitar hasta la ultima pizca de mi energía para mi plan.
- ¿Ya estas sin aliento?- grite esperando que no notara que era a mí a quien le faltaba.- Deberías ir más al gimnasio.
- Eres tú quien deberías ir al gimnasio.- dijo Ridli.
En cuanto Eesor estuvo lo bastante cerca salí disparado hacia la ventana del edificio siguiendo con el plan.
El plan era muy sencillo, ir disparado hacia la ventana, sujetarme a las enormes cortinas en el ultimo segundo, golpear el cristal térmico para apartarme y dejar que Eesor lo atravesara y se fuera un rato a tomar el aire a la calle.
Y yo sigo insistiendo en que si hubiera sido un cristal térmico de esos bien gordos y no un cristal normal y corriente mi plan hubiera resultado a la perfección.
 
 
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20 August 2009 @ 10:32 pm
¿Habéis tenido alguna vez pesadilla en la que hay una multitud de gente por todos lados pero sois incapaces de ver sus rostros porque solo son sombras que pasan a vuestro lado?
Pues eso era exactamente los seres que me estaban rodeando. Seres sombras, Terrores Nocturnos como los había llamado el Nightmare, se movían a mi alrededor como si fueran seres de aire sin articulaciones o serpientes arrastrándose por aire dispuestas a atacar y estaba rodeado por más o menos una veintena de ellos.
- Episodio 5 de Ultra Rider Grasshopper.- dije en voz alta dando dos zancadas rápidas hasta el primer terror nocturno sacando mis barras y golpeándole en la cabeza con todas mis fuerzas con una de ellas.- “Si el enemigo te supera en numero, ataca primero y con todo lo que tengas”.
El Terror Nocturno dio una vuelta en el aire y cayo al suelo en donde tembló durante un par de segundos como si hubiera sufrido un ataque epiléptico y se deshizo en sombras en un espectáculo digno de cualquier serie de ciencia-ficción que se preciara, una lastima que me lo perdiera porque tras golpearle había atacado a segundo y tercer terror nocturno.
Antes de golpear al cuarto me gire en redondo y vacié todo el cargador de clavos del brazo derecho contra el grupo que me iba a atacar por la espalda.
A partir de ahí todos los que quedaban se me echaron encima y tuve que actuar a la desesperada casi golpeándolos a ciegas y recibiendo golpes por todas partes. Lo único bueno es que los terrores nocturnos solamente poseen la fuerza de un ser humano normal, si es que podía ser considera algo bueno que te estén golpeando catorce tíos a la vez.
- ¡Defiéndete!- grito Dustin.
- ¡Usa tu puño manta lo que sea!- me apremio NecroGeorge.
- ¿A qué esperas?- quiso saber Omega.- ¡Destrúyelos!
- Eso intento. Esto no es tan fácil desde este lado.- gruñí quitándome a dos de encima para que tres ocuparan su lugar.
Y para rematar la faena un terremoto comenzó a hacer temblar el suelo solo para descubrir que no se trataba de ningún terremoto si no de Eesor que avanzaba hacia nosotros como una locomotora en estampida.
Sin modo alguno de poder apartarme por culpa de los Terrores Nocturnos casi no tuve tiempo de poner a todos los que puede entre Eesor y yo antes del impacto. Entre ello y los refuerzos de la coraza conseguir de ese escaso porcentaje de gente que ha tenido la suerte de sobrevivir a la colisión contra una locomotora.
La peor parte sin lugar a dudas se la llevaron los terrores nocturnos, muchos de los cuales empezaron a deshacerse y desaparecer incluyendo un par que me habían servido de colchón. El escaso numero de supervivientes empezó a levantarse sin parecer importarles que su jefe les hubiera embestido y volvieron al ataque.
Yo conseguí levantarme pero antes de contraatacar algo me cogió por la espalda y me lanzo a varios metros de distancia.
No logre aterrizar bien y rodé bastante, finalmente me detuve y pude volverme para ver como Eesor se preparaba para lanzarse de nuevo a embestirme por segunda vez sonriendo con sus enormes y larguiruchos dientes.
- Grandes y estúpidos. Justo como a mi me gustan.- susurre en voz baja en tanto me incorporaba a medias y Eesor emprendía la carrera.
- Salta a un lado cuando lo tengas encima.- dijo Franciscout por la radio.
- Eso pensaba hacer.- respondí haciéndolo cuando lo tenia casi encima.
Lo que no me esperaba es que Eesor clavara la pierna en el suelo deteniéndose en seco, lo usara para girar en redondo y me diera una patada en el estomago que me hizo golpearme contra el techo dejándome medio inconsciente, aunque casi seria mejor dicho que rebote contra el techo puesto que la caída fue aún más brusca.
Nunca sabre lo que me hubiera echo el suelo ya que Eesor me pillo al vuelto, giro sobre si mismo para darse impulso y de paso liberar su pierna antes de lanzarme contra la pared.
Lance un grito desgarrador cuando al golpearme contra ella se me desencajo el hombro izquierdo.
- ¡¿Qué ha pasado?!- grito Ridli preocupado.
- Que es de los grandes y listos. Eso es lo que ha pasado.- el dolor en el hombro me había espabilado totalmente.- Como odio a los de ese tipo.
 
 
catastrophe23
18 August 2009 @ 10:54 pm
Situación: Por un lado, monstruo enorme que parecía un maldito minotauro salvo porque no tenia cuernos ni pelos en el cuerpo, la cabeza parecía una mezcla entre la de un caballo y un toro al igual del color de su piel. Abultaba cinco o seis veces más que yo, lastima que no fuera de gordo en vez de musculoso. Estaba totalmente cuadrado, se le marcaban músculos que ni sabía que existían, vamos es que ni yo ni la madre naturaleza; los cuales le permitían sujetar con una sola mano al único miembro del SWAT que quedaba como si fuera un trapo usado.
Y por el otro lado...
Por el otro lado solo estaba yo.
- Suéltale.- le exigí sin vacilar ni pensarlo en lo más mínimo.
- Como quieras.- contesto Eesor encogiéndose de hombros.
Y como si exactamente se tratara de un trapo lo arrojo contra la pared que había a un par de metros a mi derecha. En el instante en que lo lanzaba supe que el policía no sobreviviría a semejante impacto. En un acto de coraje desesperado, puesto que solo es en esos momentos cuando la adrenalina inunda tu cuerpo y esa la única explicación medianamente lógica que se me ocurre para dar un salto más allá de las habilidades humanas (como hacer un Puño Manta Rayo o un Hyper High Kick) y lograr interceptar por los pelos al policía al vuelo.
A parte de atraparle en pleno vuelo poco más pude hacer salvo de colchón ya que la fuerza con la que le lanzo nos hizo estrellarnos contra la pared de todas formas llevándome yo la peor parte del golpe tanto el de la pared como cuando caímos al suelo dado que pude girar lo suficiente para poder amortiguar la caída al policía.
- Ridli...- le llame casi sin aire.
- ¿Qué?
- Dile a tus amigos del airsoft que los quiero.
Si no fuera por los refuerzos que había metido al traje ahora en aquel instante estaría paralítico o algo peor.
Me incorpore como pude para ver el estado en que se encontraba el policía esperando poder sentir su pulso pese a los guantes que llevaba.
No hizo falta alguna.
La cabeza le caía inclinada en un ángulo antinatural.
Esa maldita bestia lo había matado mucho antes de lanzarlo.
- Bastardo.- gruñí poniéndome en pie usando la furia para aplacar el dolor.
- No hay quien os entienda. Si lo suelto os enfadáis, si os rompo el cuello os morís, definitivamente sois una escoria débil y patética que merecéis ser erradicada de una vez y para siempre.
- No.- declare tajantemente.- Sois vosotros los que debéis ser exterminados. Ya hemos acabado con dos de los vuestros, y tú correrás la misma suerte.
- Eso es, tio. Así se habla.- dijo Franciscout por la radio.
- Dale duro.- secundo Dustin.
- No te confundas. Esos dos no tienen ni punto de comparación conmigo. Ya que sois tan cortos de mente tendré el detalle de explicártelo. Esto es una guerra. Y como en todas las guerras lo primero a lo que mandas son a los exploradores y a los espías cuyo deber es observar el terreno y las fuerzas enemigas para de esa manera facilitar la llegada a la infantería ligera.
- Y deja que adivine. Tú eres la infantería ligera.
- No.- lo dijo de una manera tan clara y concisa que me dejo ligeramente descolocado.- Yo soy el que esta al cargo. ¡¡Terrores Nocturnos, Atacad!!
Aquella orden hizo que las sombras que había a mi alrededor cobraran vida propia convirtiéndose en ser humanoides que me rodearon por completo.
- Eso es trampa.- declare como un niño pequeño como si sencillamente hubiera echo trampas en un juego de mesa.
Sí, ya sé que son los malos y suelen hacer trampas. Pero sigue siendo una carbonada pasar de uno contra uno a uno contra veinte.
 
 
catastrophe23
13 August 2009 @ 10:16 pm
Tras llegar a la estación y comprobar en mis propias carnes lo que sienten los peces en un acuario con todas esas personas a tu alrededor sacándote fotos y haciendo comentarios restaure la conversación con Victor mientras salía corriendo de la estación ante la gente que no tenia mucha prisa, la que la tenia pasaba por mi lado sin inmutarse.
- Ya estoy en la estación, estoy a tres calles del lugar.
Salí justo a tiempo de ver a un par de coches de la policía incluyendo un furgón blindado y un camión de bomberos dirigirse hacia el lugar de los hechos.
- Acabo de ver un furgón blindado, ¿han detenido al monstruo?
- No, solo han rodeado el edificio. Están esperando al equipo del SWAT para entrar. Deben ser ellos. Date prisa.
- Ya estaba en camino.
- ¿No crees que debería retirarse?- dijo una segunda voz.- A fin de cuentas ya han llegado los profesionales.
- ¿Quién ha dicho eso?- quise saber.
- Ya te dije que este canal solía estar ocupado por un montón de frikis, hackers y demás peña.
- Me llaman NecroGeorge.- se identifico la voz.
- Dustin Dewin a tu servicio, mis amigos me llaman DD .- se presento otra voz.
- Yo soy Franciscout.- dijo una tercera-
- Y yo Omega.- añadió una cuarta.
“Y yo me voy a cagar en todo lo que se menea.” me tome la libertad de añadir mentalmente ante el presentimiento de que esto iba a convertirse en un foro radiofónico. “Y encima seguro que habrá más gente escuchando y que no dice nada.”
- ¿De verdad eres el Ultra Rider Manta del que todos hablan o solo alguien que se esta haciendo pasar por él?- quiso saber Dustin.

- Mantas sagradas.- se me escapo escociéndome tras la esquina de un edificio.- La zona esta totalmente rodeada por la policía, no me puedo acercar más.
Había logrado pasar el primer control de la policía porque estaban más ocupados evacuando a la gente que impidiendo que entrara ya que solamente había tres tipos de personas con los suficientes motivos como para querer entrar en vez de salir: los cuerpos de emergencia, los periodistas y yo. Y dado que no me pagaban por ellos, indicaba que solamente uno de los tres grupos había perdido el juicio.
- El grupo del SWAT ya ha entrado.
- ¿Cuánto?
- Unos cinco minu....
El resto no pude oírlo porque parte de los cristales del primer piso se rompieron en ese instante cuando varios miembros del SWAT los atravesaron antes de caer al suelo como sacos de patatas por todas partes. Uno cayo sobre un coche aparcado provocando que se activara la alarma. Fue la señal para que se desatara el caos y numerosos policías y cuerpo medico que hasta ese momento estaban parapetados a resguardo salieran corriendo a socorrer a los heridos.
- Mantas Sagradas a Rayadas. Acaban de cargarse al equipo del SWAT.- grite inconscientemente echando a correr de forma aun mas inconsciente al interior del edificio.
- ¿Es que no puedes soltar un taco como todo el mundo?- exigió saber Omega, al parecer eso la llamo más la atención que el echo de que habían acabando con prácticamente la totalidad de todo el escuadrón de elite de la policía de la ciudad expertos en lidiar contra monstruos.
Nada más entrar al edificio tuve que pararme un momento a recuperar el aliento debido a la carrerita que me acababa de pegar.
- Se supone que los superhéroes no dicen tacos, ¿de acuerdo?- logre decir entre jadeos.
- ¡¿No has empezado a luchar y ya no tienes aliento?!- más que pregunta fue asombro lo que expreso NecroGeorge.
- Es que no tiene nada de condición física.- explico Victor.
- Disparos en el primer piso. Aún queda algún SWAT.- informe en cuanto los oí así como de la conclusión lógica.
- Ya era de que aparecieras, estos juguetes de hoy en día no duran nada de nada.- dijo una voz cargada de aburrimiento.
 
 
catastrophe23
11 August 2009 @ 10:16 pm
- Vamos, vamos, vamos. Que llego tarde.- no pude evitar decir dando ligeros saltos de impaciencia como si de esa manera pudiera descargar el exceso de energía y de nervios que me embargaban.
Nada más llegar el metro casi arrolle a las personas que se disponían a salir y cuando llegue a mi parada no estoy seguro de si arrolle a alguien o no porque salí corriendo a mi casa disparado.
Entre en casa sin cerrar la puerta y me fui directo a buscar la bolsa con el uniforme que había guardado bajo mi cama. No creo que nadie buscara allí un uniforme de superhéroe ya que eso se suele guardar en compartimentos secretos lejos de la vista del publico, pero como yo vivía en un piso de alquiler no venían ese tipo de cosas de serie.
Trinque la bolsa y salí cerrando la puerta sin echar la llave rezando para que no me hubieran quitado el ascensor en lo cual tuve suerte al igual de no matarme mientras iba regresaba corriendo a la estación y me ponía el traje al mismo tiempo. Tuve que meterme en un callejón para ponerme el casco y la coraza sin que nadie me viera, el resto tuve que ponérmelo por el camino.
Cuando llegue a la estación de metro tuve que sentarme en las escaleras mecánicas para poder ponerme los cubre-botas ante la mirada de unas cuantas personas que me miraban sin poder creerse lo que estaban viendo, el resto de gente no me hizo el más mínimo de caso, como si aquello no tuviera nada que ver con ellos o porque tal vez había visto cosas más raras y estaban acostumbrados.
Así que de esa manera estaba parado frente al anden esperando que llegara el tren con impaciencia incontrolada.
- Oye, ¿tú no deberias estar allí?- me pregunto un hombre trajeado y con maletin señalando la pantalla de televisión en la que se mostraba el lugar de los hechos rodeado por la policía.
- Acabo de salir de trabajar, voy para alla.- respondí un poco a la defensiva.- ¡Por fin!- exclame cuando finalmente llego el tren y se abrieron las puertas, pero la gente que se disponía a salir se quedaron ligeramente sorprendidas al verme.- ¿Van a salir o...?- quise saber haciendo un gesto con la mano como diciendo “Venga, salgan deprisita que llevo prisa” y funciono, la gente salió del tren pero curiosamente la gente que quería entrar decidió hacerlo por otra puerta.
Recordé la radio que me había instalado Victor y la conecte aún a sabiendas de que era bastante improbable que funcionara en el metro, pero en cuanto la conecte varias voces inundaron mis oídos para indicarme lo contrario, entre ellas una familiar que no paraba de repetir:
- ¿Manta? ¿Estas? Responde.- era Victor.
- Vic... Ridli, ¿eres tú?- casi le llamo por su verdadero nombre pero rectifique a tiempo y le llame por su apodo en internet.
- Sí, ¿dónde estas?- quiso saber con tono urgente.
- En el metro, estoy de camino.
- ¿Cómo que de camino? ¡Ya deberías estar allí!
- Es que he tenido que ir a casa a por el traje.- en aquel instante solamente hubo dos sonidos en todo el tren, el del propio tren y la de Victor gritándome puesto que el resto de la gente había dejado de cuchichear al oírme decir aquello.- Es que soy nuevo, todavía no estoy acostumbrado a todo esto.- no pude evitar tratar de defenderme ante tantas miradas.- ¿Te importa si hablamos cuando haya llegado? Ya sabes que me da mucho apuro ir hablando en voz alta por la calle.
“Y aun faltan cuatro paradas para llegar” no pude evitar pensar cuando la gente volví a hablar entre ellos e incluso un par me sacaron unas fotos con sus móviles.
Algo me decía que cuando volviera a casa los vería colgados en youtube.
Eso si volvía a casa.
Creo que el optimismo debería venir de serie en esto de ser superhéroe. Sería mucho más fácil y te ahorraría un montón de depresiones ante horribles muertes.
 
 
catastrophe23
06 August 2009 @ 10:00 pm
Después de haberme pasado casi unas cuantas horas tratando de imitar a la perfección los movimientos de Ultra Rider Manta y entrenarme en ponerme y quitarme el traje me desperté con unas horribles agujetas en las piernas con las que casi no podía ni andar.
Hasta aquel momento no me había dado cuenta de los gordos y fofos que eran mis muslos. Ni siquiera podía abarcarlos con las dos manos, lo cual también podía significar que tenia las manos pequeñas.
O peor aún y tal vez fuera la opción más horrible que ambas opciones fueran correctas.
“Soy un tío con los muslos gordos y las manos pequeñas, con razón ninguna chica quiere salir conmigo.”
El haberme pasado media noche al tanto de la emisora de la policía esperando la noticia de un ataque de algún Nightmare junto con mis nervios por tener que luchar contra él podrían haber afectado mi pensamiento lógico de alguna forma, ya que de alguna forma aquel pensamiento estaba empezando a parecerme muy racional.
Una vez más fue mi compañero y amigo Victor quien me saco de la depresión mediante una colleja nada más llegar al trabajo.
- ¿Ha que ha venido eso?- exigí saber.
- Tenias cara de estar comiéndote la cabeza por cualquier chorrada después de haberte pasado media noche en vela.
- No es eso, lo que pasa es que tengo agujetas en las piernas y me duelen. ¿Crees que atacaran hoy de nuevo?
- No creo.
- Hace una semana del primer ataque.
- Y apenas pasaron dos días cuando se produjo el segundo. De haber habido alguno ya habrían atacado. Dudo que solo ataquen los fines de semana.
- Me probé el traje. Ya he visto las otras mejoras. Si me hubiera presentado con el traje así en la exposición de comics, seguro que hubiera tenido mayor éxito.
Llegamos a la oficina con cinco minutos de adelanto por lo que Sheyla no me echo la bronca por llegar tarde ni en todo el día, aunque ya se aseguraría de echármela el lunes por cualquier cosa.
Como era habitual, los viernes solo trabajamos hasta le mediodía por lo que tras despedirme de Victor después de una jornada laboral sin incidentes de ningún tipo me fui para casa con el único plan en mi mente de que iba a preparar para comer. Estaba entre hacerme unos macarrones con su queso gratinado o mi arroz especial sanísimo consistente en arroz blanco al que le echaba jamón york, queso fresco y atún todo bien cortado y mezclado con un resultado delicioso.
Solo de pensarlo se me empezó a hacer la boca agua y mi estomago a protestar ligeramente como diciendo no pienses todavía en comida que aun no hemos llegado a casa y todavía falta un buen rato para la comida.
“Decidido entonces. Hoy me preparare mi arroz especial sanísimo y mañana los macarrones.” con aquel alegre pensamiento llegue al anden del metro y me quede mirando las pantallas de televisión viendo las noticias esperando a que llegara el tren.
En aquel momento la previsión del tiempo para el fin de semana que estaban dando se interrumpió de golpe para informar que un nuevo monstruo había aparecido en la ciudad a tres paradas de distancia de donde me encontraba aconsejando precaución y que no se acercaran a la zona en cuestión.
“¡Mantas Sagradas! ¡¡Que desastre!! ¡¡¡Tengo el uniforme en casa!!!” casi podía sentir como si mi cuerpo se volviera de piedra y se rompiera en millones de pedacitos.
 
 
 
 

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