Una hora más tarde, en la sala de urgencias del hospital.
- No hacia falta que me acompañaras, se venir yo solito y hasta con los ojos cerrados.- le comente a Victor con una voz ligeramente nasal.
- Sí, pero así me libro un rato del curro y de aguantar a Sheyla.
- Nos va a echar una bronca de campeonato. Por lo menos a mí. A mí es que fijo.- casi podía imaginarme la bronca.- Tú tendrás suerte, te saldrá con lo típico de “A ver si pierdes menos el tiempo ayudando a una escoria como esta y más trabajando como es tu obligación”, lo único que variara será el objetivo calificativo con el que me describa en función del cabreo que tenga.
- Y a Kaitlyn no la dirá nada en absoluto.
- ¿Y por que iba a hacerlo? A fin de cuentas la culpa fue mía por tratar de ser amable.- apoye la cabeza en la pared.- Desde luego tengo la negra en cuestión de chicas.
- Deja de ser tan pesimista. Ya la encontraras el día menos pensado.
- El problema es que la perdí.- replique en un susurro.
- ¿Qué?
- ¿Qué de qué?- replique a mi vez.
- Que hables más alto que no se te oye nada.
- Alex, puedes pasar.- me dijo una de las enfermeras.
- Gracias, ¿qué tal los crios?
- Dando toda la guerra que pueden y más. Enseguida vendrá el doctor.
- Da recuerdos de mi parte al turno de tarde.
Me senté en la camilla esperando que viniera el medico de turno, que apareció al cabo de un par de minutos, era bastante joven, superaría los veinticinco pero seguro que no llegaba a los treinta.
- Usted es nuevo, ¿verdad?
- Sí, ¿cómo lo ha sabido?
- Porque esta buscando mi historial. Ya es que ni se molestan en sacarlo.
- Espere aquí mientras voy a buscarlo.
- Lo suelen tener en el ultimo cajón del archivador. En el de la derecha.- le grite.
Volvió un par de minutos después bastante pálido y con pedazo de carpeta entre la manos que parecía el manuscrito del ultimo libro de Harry Potter escrito a mano y venia echándole un vistazo.
- ¿Todo esto es tuyo o de toda tu familia?
- Mío.- casi parecía que me sentía orgullo de haber pasado la mayor parte de mi adolescencia en la sala de urgencia de este hospital.
- Veamos... Ruptura del maxilar inferior, reconstrucción total del maxilar inferior tras su perdida, traumatismo cráneo encefálico y laceraciones múltiples en el lado derecho de la cara con un total de... ¡¿trescientos ochenta y dos puntos?!...- empezó a decir mientras le echaba un vistazo por encima a mi historial deteniéndose en lo más llamativo.
- Si, es que estaba estudiando tranquilamente en la biblioteca del instituto cuando una especie de disco hockey atravesó la ventana que había a mi derecha y me atizo en toda la cabeza con tan mala suerte que fui a caer sobre los cristales cuando perdí el conocimiento. Estuve cincuenta y dos horas en coma. Pero lo bueno es que todos los internos del hospital pudieron practicar suturas hasta hartarse y no me quedaron cicatrices.
- ¿Mordedura de serpiente?- no se creía lo que estaba leyendo.
- Me acuerdo de eso. Casi la palmo porque el hospital con el antídoto más cercano estaba a trescientos kilómetros.
- Cuadro de ahogamiento e hipotermia... ¡¿En pleno verano?!
- De eso no quiero hablar.
- Numerosas crisis nerviosas...
- Como para no haberlas tenido. Créame.
Tras ver un par de paginas más decidió que ya había tenido suficiente lectura y dejo aquel tocho sobre la mesa.
- ¿Y cual es el motivo de tu visita?
- Que me saque una figurita que me han metido por la nariz hasta el fondo.
- No hacia falta que me acompañaras, se venir yo solito y hasta con los ojos cerrados.- le comente a Victor con una voz ligeramente nasal.
- Sí, pero así me libro un rato del curro y de aguantar a Sheyla.
- Nos va a echar una bronca de campeonato. Por lo menos a mí. A mí es que fijo.- casi podía imaginarme la bronca.- Tú tendrás suerte, te saldrá con lo típico de “A ver si pierdes menos el tiempo ayudando a una escoria como esta y más trabajando como es tu obligación”, lo único que variara será el objetivo calificativo con el que me describa en función del cabreo que tenga.
- Y a Kaitlyn no la dirá nada en absoluto.
- ¿Y por que iba a hacerlo? A fin de cuentas la culpa fue mía por tratar de ser amable.- apoye la cabeza en la pared.- Desde luego tengo la negra en cuestión de chicas.
- Deja de ser tan pesimista. Ya la encontraras el día menos pensado.
- El problema es que la perdí.- replique en un susurro.
- ¿Qué?
- ¿Qué de qué?- replique a mi vez.
- Que hables más alto que no se te oye nada.
- Alex, puedes pasar.- me dijo una de las enfermeras.
- Gracias, ¿qué tal los crios?
- Dando toda la guerra que pueden y más. Enseguida vendrá el doctor.
- Da recuerdos de mi parte al turno de tarde.
Me senté en la camilla esperando que viniera el medico de turno, que apareció al cabo de un par de minutos, era bastante joven, superaría los veinticinco pero seguro que no llegaba a los treinta.
- Usted es nuevo, ¿verdad?
- Sí, ¿cómo lo ha sabido?
- Porque esta buscando mi historial. Ya es que ni se molestan en sacarlo.
- Espere aquí mientras voy a buscarlo.
- Lo suelen tener en el ultimo cajón del archivador. En el de la derecha.- le grite.
Volvió un par de minutos después bastante pálido y con pedazo de carpeta entre la manos que parecía el manuscrito del ultimo libro de Harry Potter escrito a mano y venia echándole un vistazo.
- ¿Todo esto es tuyo o de toda tu familia?
- Mío.- casi parecía que me sentía orgullo de haber pasado la mayor parte de mi adolescencia en la sala de urgencia de este hospital.
- Veamos... Ruptura del maxilar inferior, reconstrucción total del maxilar inferior tras su perdida, traumatismo cráneo encefálico y laceraciones múltiples en el lado derecho de la cara con un total de... ¡¿trescientos ochenta y dos puntos?!...- empezó a decir mientras le echaba un vistazo por encima a mi historial deteniéndose en lo más llamativo.
- Si, es que estaba estudiando tranquilamente en la biblioteca del instituto cuando una especie de disco hockey atravesó la ventana que había a mi derecha y me atizo en toda la cabeza con tan mala suerte que fui a caer sobre los cristales cuando perdí el conocimiento. Estuve cincuenta y dos horas en coma. Pero lo bueno es que todos los internos del hospital pudieron practicar suturas hasta hartarse y no me quedaron cicatrices.
- ¿Mordedura de serpiente?- no se creía lo que estaba leyendo.
- Me acuerdo de eso. Casi la palmo porque el hospital con el antídoto más cercano estaba a trescientos kilómetros.
- Cuadro de ahogamiento e hipotermia... ¡¿En pleno verano?!
- De eso no quiero hablar.
- Numerosas crisis nerviosas...
- Como para no haberlas tenido. Créame.
Tras ver un par de paginas más decidió que ya había tenido suficiente lectura y dejo aquel tocho sobre la mesa.
- ¿Y cual es el motivo de tu visita?
- Que me saque una figurita que me han metido por la nariz hasta el fondo.
Leave a comment
